jueves, 19 de marzo de 2015

ENTREVISTA EXCLUSIVA AL R.P. FAURE


Miércoles, 18 de marzo de 2015






NON POSSUMUS


Un poco de historia para empezar, Padre: ¿cómo conoció la Tradición y a Monseñor Lefebvre?

En 1968, estando en Argentina, visité al Arzobispo de Paraná, quien me dijo: “¿quieres defender la Tradición? En el concilio la defendí junto a un Obispo valiente, amigo mío, Mons. Marcel Lefebvre”. Fue la primera vez que escuché hablar de Mons. Lefebvre. Fui en busca de Mons. Lefebvre a Suiza en 1972, para la Semana Santa y ahí lo conocí.

¿Dónde nació? ¿Por qué estaba usted viviendo en Sudamérica?

Nací en Argelia y mi familia, después de la independencia, adquirió un campo en Argentina, cerca de Paraná. Mi familia fue expulsada de Argelia porque el gobierno francés entregó el poder a los combatientes musulmanes que realizaron masacres espantosas en el curso del proceso de independencia. Mis abuelos, padres y tíos eran agricultores allá desde 1830.

Siguiendo con la historia, ¿cómo desarrolló su apostolado en la FSSPX?

Me ordenó Mons. Lefebvre en 1977, en Econe, y a los 15 días lo acompañé en una gira por el Sur de EE.UU., México (donde el Gobierno nos impidió la entrada), Colombia, Chile y Argentina. Monseñor me encargó empezar el apostolado en esa región. El primer año me ayudaron dos sacerdotes argentinos y, el año siguiente, otro español (de la FSSPX). Se creó, en seguida, el Distrito de América del Sur, a mi cargo, y empecé a predicar retiros hasta México. Hubo, el primer año, como 12 vocaciones que se instalaron en el Priorato de Buenos Aires, que estaba en una casa bastante grande. En seguida, por 1980, se construyó el seminario de La Reja (Buenos Aires), del cual Mons. Lefebvre me nombró director.  Ahí me quedé hasta 1985, cuando me nombraron superior del Distrito de México. Entonces se construyeron las iglesias de la capital y de Guadalajara. Atendía con los Padres Calderón, Anglés y Tam, los distintos lugares de ese país. Luego estuve unos pocos años en Francia. Posteriormente fui nombrado en el seminario de Argentina como profesor de historia y ahí estuve hasta la expulsión de Mons. Williamson de la Argentina (2009).

¿Confiaba Mons. Lefebvre en usted?

Monseñor me dio libre acceso a su correspondencia y me encargó ciertos expedientes. Me tenía cierta confianza: en 1977 me preguntó, en Albano, qué opinaba sobre las consagraciones. En otra oportunidad, en 1977 también, me confidenció: “ellos me están esperando” (el director de Econe y los profesores). Ellos sugerían aceptar la Misa Nueva y el concilio para conservar la Misa Tridentina. Decían, le decían: “ahora estamos confrontados con Roma. Si queremos conservar la Misa (Tridentina) debemos aceptar el concilio”. Pretendían que Monseñor se jubilara en una hermosa casa en Alemania, pero él les respondió que eran libres de irse si lo deseaban. Los echó.

¿Es efectivo que Mons. Lefebvre le pidió a usted que aceptara ser consagrado?

En 1986, estando de visita en Econe, me tomó aparte luego de una comida y me preguntó si yo aceptaría ser consagrado Obispo. Conociendo lo que siguió, tal vez debí aceptar.

¿Entonces usted no aceptó?

Le dije que me parecía que Mons. de Galarreta sería más indicado.

¿Puede sintetizar lo sucedido en el 2012?

Ese año estuvimos a muy pocos pasos del acuerdo y fracasó a último momento, probablemente, por el asunto Williamson. El acuerdo fracasó por ese asunto y por la carta de los 3 Obispos. Ambas cosas hicieron fracasar el acuerdo.

Se dice que la clave de la estrategia ad intra de Monseñor Fellay, está en tener el respaldo del Capítulo General. ¿Puede decirnos algo sobre eso?

El capítulo general fue muy bien preparado por Mons. Fellay y ellos (los acuerdistas) lograron sus objetivos. Ahí entendí lo que le pasó a Monseñor Lefebvre y a sus amigos en el concilio Vaticano II. Él (Mons. Fellay) había tomado la decisión de una política de aproximación a Roma y se las arregló para tener el apoyo general del capítulo expulsando a Mons. Williamson, que era el único capaz de obstaculizar esa política.

¿Cuáles, a su juicio, deben ser las condiciones requeridas para hacer un acuerdo con Roma?

Mons. Lefebvre nos dijo que mientras no haya un cambio radical en Roma, un acuerdo es imposible, porque esas personas no son leales, y uno no puede pretender transformar a los superiores. Es el gato el que come al ratón y no el ratón el que come al gato. Un acuerdo equivaldría a entregarse en manos de los modernistas, por consiguiente, se debe rechazar absolutamente. Es imposible. Hay que esperar que Dios intervenga.

¿Puede decirnos lo que piensa de las visitas de evaluación de diversos prelados modernistas a los Seminarios de la Fraternidad? Es verdad que alguna vez Mons. Lefebvre recibió algunos prelados. ¿Cuál es la diferencia ahora?

Se trataba de visitas excepcionales en las cuales el Card. Gagnon nunca tuvo la posibilidad de defender el concilio, mientras que ahora se trata de los primeros pasos en la reintegración (de la FSSPX) a la iglesia conciliar.

¿Qué opina de un eventual reconocimiento unilateral por parte de Roma a la FSSPX?

Es una trampa.

Entre el capítulo del 2006 y la crisis iniciada el 2012, se observa un cambio de actitud de las autoridades de la FSSPX respecto de Roma. ¿A qué se debe ese cambio?

A la decisión de los superiores de reintegrase a la iglesia conciliar. Desde 1994 o 1995 se realizaron los contactos del GREC, que fueron pasos significativos hacia la reconciliación, como lo había previsto el embajador Pérol (representante de Francia en Italia), que es el inventor del levantamiento de las excomuniones (2009) y del Motu Proprio (2007). Eso debía tener como contrapartida el reconocimiento del concilio.

¿Qué haría Mons. Lefebvre en la situación actual?

Seguiría en la línea que nos indicó después de las consagraciones, descartando absolutamente la eventualidad de un acuerdo.

Si en el futuro usted fuera invitado a ir a Roma a conversar con el Papa, ¿iría?, ¿qué le diría?

En primer lugar, consultaría a todos nuestros amigos de la Resistencia. Iría con Mons. Williamson y otros excelentes sacerdotes que llevan el combate de la Resistencia con mucho valor. Y mantendría informados a todos nuestros amigos, con toda transparencia.

Mons. Fellay ha dicho que la FSSPX está de acuerdo con el 95% del concilio Vaticano II. ¿Qué opina de eso?

Mons. Lefebvre contestó que todo el concilio está invadido de un espíritu subjetivista que no católico.

Francisco, siendo un eficaz demoledor de la Iglesia y destructor objetivo de la fe, ¿es verdadero Papa?

En mi opinión, no se puede decir que Francisco es peor que Pablo VI, que fue quien puso a la Iglesia en otra vía; y entonces debemos conservar la actitud que fue la de Mons. Lefebvre, actitud prudencial que excluye el sedevacantismo. Mons. Lefebvre siempre se rehusó a ordenar un seminarista que fuera sedevacantista. Y esa fue la política de la FSSPX hasta la muerte de él. Así que no nos vengan con que Monseñor dijo esto o lo otro.

¿Cuál es el estado de su proceso de expulsión de la FSSPX?

Las últimas noticias fueron que encontré, en el correo-e, por casualidad, una segunda monición. Desde mañana, entonces, la FSSPX tendrá cuatro Obispos nuevamente. ¡Deben echarme rápidamente!, ¡Deo gratias!

Esta decisión de consagrarlo obispo debe haber sido muy sopesada y meditada durante mucho tiempo. Al igual que Mons. Lefebvre, usted, Mons. Williamson y los sacerdotes de la Resistencia no han querido ser colaboradores de la destrucción de la Iglesia. Es por conservar la fe intacta que han sido perseguidos, condenados y calumniados muchas veces. Su consagración episcopal le podrá acarrear una pretendida excomunión. ¿Cuáles fueron las razones principales para llevar a cabo esta consagración?

La razón principal es que no podemos dejar la Resistencia sin Obispos. Como lo dijo Mons. Lefebvre, son indispensables Obispos católicos para la conservación de la verdadera doctrina de la fe y los sacramentos.

Mons. Lefebvre pensó en usted para ser consagrado Obispo y ahora Mons. Williamson ha podido cumplir ese deseo. ¿Cuál será su principal preocupación?

Esforzarme en mantener la obra de Mons. Lefebvre en el camino que él había trazado, sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda.

¿Cuál será su lugar de residencia?

Francia, donde hemos previsto abrir un seminario cerca de los Dominicos de Avrillé.

¿Le gustaría decir algunas palabras a los sacerdotes y fieles, que aún están bajo la estructura de la Fraternidad, pero que están inquietos debido a la deriva liberal de ella en los últimos años?

Que vuelvan a leer y a meditar los textos de su fundador.

¿Nos puede explicar lo esencial de su escudo?

En el centro está el Cordero del Apocalipsis, el Alfa y Omega, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, anunciado por Isaías. Los corazones recuerdan La Vendée mártir de la Revolución y la flor de lis es emblema de la Francia católica. El lema, ipsa cónteret (ella te aplastará) está tomado de la Vulgata, Génesis 3, 15, dónde Dios promete la victoria de la Virgen María sobre el dragón.

¿Hay algo más que quisiera agregar?

Conservemos la fe, la esperanza y la caridad. No hay que dudar y hay que pedir eso a Dios y a nuestra Señora, que nos mantengan en esas virtudes.

Padre, agradecemos profundamente a Dios,  a su Santísima Madre, y a San José Protector de la Iglesia, por esta gracia tan grande. Pedimos por usted para que Dios lo conserve y lo guarde. Le agradecemos a usted por haber aceptado tan tremenda carga y a Monseñor Williamson por haberlo consagrado como sucesor de los Apóstoles. Deo Gratias!



English
Translated by Michael cruzadoparalaverdad@gmail.com


Exclusive Interview with Fr. Faure

How about a little history to begin, Father, how did you get to know Tradition and Archbishop Lefebvre?

In 1968, while in Argentina, I visited the Archbishop of Paraná, who told me: "Do you want to defend Tradition? In the Council I defended Tradition together with a brave Bishop, a friend of mine, Archbishop Lefebvre."  It was the first time I had heard of Archbishop Lefebvre.  I went to look for Archbishop Lefebvre in Switzerland in 1972, and during Holy Week was went I first met him there.

Where were you born? Why were you living in South America?

I was born in Algeria and my family, after the independence, acquired a plot of land in Argentina, close to Paraná. My family was deported from Algeria because the French government seceded power to the militant Moslems that committed horrendous massacres during the course of the process of the independence. My grandparents, parents and uncles worked in agriculture there since 1830.

Returning to the story, how your apostolate in the Society come about?

Archbishop Lefebvre ordained me in 1977 in Econe, and 15 days later I went with him on a trip through the southern United States, Mexico (where the government refused our entry), Colombia, Chile, and Argentina.  The Archbishop put me in charge of starting an apostolate in this region.  During the first year 2 Argentinian priests helped me and the following year another Spanish priest (of the Society).  After this the South American district of the United States was formed as was my position and responsibility and I began to preach retreats as far north as Mexico. The first year there were 12 vocations that were put in the Priory of Buenos Aires that was in a large enough house.  Following this, around 1980, the seminary in La Reja (Buenos Aires) was built, where Archbishop Lefebvre put me as rector.  I stayed there until 1985, when I was named superior of the District of Mexico.  That was when they built the churches in Mexico City and Guadalajara.  I looked after the country and its distinct places together with Frs. Calderon, Angles, and Tam.  Later I was in France for some years.  After all of this I was named as professor of history in the Seminary in Argentina and I was there until the expulsion of Bishop Williamson from Argentina (2009).

Did Archbishop Lefebvre confide in you?

Archbishop Lefebvre gave me free access to his mail and correspondence and he put me in charge of certain records.  He had a certain kind of trust for me: in 1977 in Albano he asked me what I thought about consecrations.  In this opportunity he confided in me that "they are waiting for me" (the rector in Econe and the professors).  They would suggest accepting the New Mass and the Council in order to preserve the Tridentine Mass.  They said to him: " now we are confronted with Rome. If we conserve the Mass (Traditional) we must accept the Council."  They tried to persuade the Archbishop to retire in a beautiful house in Germany, but he told them that they were free to leave if they wanted to.  He got rid of them.

Is it true that Archbishop Lefebvre asked you to accept being consecrated a bishop?

In 1986, while on a visit to Econe, he called me aside after a meal and asked me if I would accept being consecrated a bishop.  Knowing what happened, I suppose I must accept.

Then you did not accept?

I told him that it seemed to me that Bishop De Galerreta would be the most adequate.

Can you summarize what happened in 2012?

In that year we were very close to an accord and it failed at the last moment, probably, because of the issue with Bishop Williamson.  The deal failed because of that matter and the letter of the three bishops.  Both of these caused the deal to fail.

It is said that the key to the ad intra strategy of Bishop Fellay is the backside of the General Chapter.  Can you tell us something about this?

The General Chapter was very well prepared by Bishop Fellay and the they (the accordistas) accomplished their objectives.  That was when I had understood what Archbishop Lefebvre and his friends felt like in the Second Vatican Council.  Bishop Fellay had taken the decision of a policy of getting close to Rome and he had fixed it in order to have the the general support of the Chapter in expelling Bishop Williamsom, who was the only one capable of obstructing this policy.

According to your judgement, what should be the conditions required to make a deal with Rome?

Archbishop Lefebvre told us that while there were no real changes in Rome a deal would be impossible, because these people were not loyal, and one cannot intend to change one's superiors.  It is the cat that chases the mouse and not the mouse that chases the cat.  A deal would be equal to handing over oneself to the modernists, and consequently, it must be absolutely refused.  It is impossible.  We must wait for God's intervention.

Can you tell us what you think the visits of evaluation of various modernist prelates to the Seminaries of the Society?  Is it true that once Archbishop Lefebvre received some prelates? What is the difference now?

It dealt with exceptional visits during which Cardinal Gagnon never had the possibility of defending the Council, while on the other hand now it deals with the first steps of a reintegration (of the Society) into the conciliar church.

What do you think about an eventual unilateral recognition on the part of Rome to the Society?
It is a trick.

Between the 2006 chapter and the crisis started in 2012 certain changes are observed and attitudes of the authorities of the Society Of St. Pius x in respect to Rome? What is the reason for this change?

It is the decision of this appears to be reintegrated into the conciliar church. Since 1994 or 1995 there were some context with GREC that were significant steps towards a reconciliation, like what had been seen with the ambassador Perol (represents tatie of France in Italy) who is the inventor of the lifting of the excommunications (2009) and the Motu Proprio (2007). That must have had another relative act of recognizing the Council.

What would Archbishop Lefebvre do in the current situation?

He would follow in the line that he indicated to us after the consecrations, doing away completely with the possibility of a deal.

If in the future you were invited to go to Rome and speak with the pope would you go? What would you say?

First, I would consult with all of my friends in the resistance.  I would go with Bishop Williamson and the other excellent priests that accept the combat of the resistance with much valor.  And I would keep all of our friends well-informed with all transparency.

Bishop Fellay has said that the Society is in agreement with 95% of the Second Vatican Council. What do you think of this?

Archbishop Lefebvre answered that all of the Council is invaded by a subjectivist spirit that is not Catholic.

Is Francis, being an effective devastation of the Church and objective destroyer of the Faith, a true pope?

In my opinion, it cannot be said that Francis is worse than Paul VI, who was who put the Church on the wrong course, and so we must conserve the attitude that was the same of Archbishop Lefebvre, a prudential attitude that excluded sedevacantism.  Archbishop Lefebvre always refused to ordain a seminarian that was sedevacantist.  And that was the policy in the SSPX until his death.  So don't let it be said that the Archbishop did this or said that.

What is the state of the process of your expulsion  from the Society?

The last news that I had heard was by chance a second warning in an email. After tomorrow, therefore, the Society of St. Pius X will again have 4 bishops!  They better throw me out quickly. Deo gratias!

This decision of consecrating a bishop must've been thought about and meditated during much time. Just like Archbishop Lefebvre, you, Bishop Williamson and the priests of the resistance have not wanted to collaborate in the destruction of the Church.  It is for conserving the faith intact that they have persecuted you all, condemning you all and calumniating you all many times.  Your episcopal consecration could run the risk of resulting in an alleged excommunication. What were the principal reasons for bringing about this consecration?

The main reason is that that we cannot leave the resistance without bishops. Just like Archbishop Lefebvre said, Catholic bishops are indispensable for the conservation of the true doctrine and faith and the sacraments.

Archbishop Lefebvre thought of you in the consecration of bishop and now Bishop Williamson is finalizing this wish. What will be your main concern?

Maintaining the strength of the work of Archbishop Lefebvre and the way that he had went, without deviating too much to the right or to the left.

Where will your place of residence be?

In France where we have been thinking about opening a seminary close to the Dominicans of Avrille.

Would you like to say any words to the priests and faithful that are still under the structure of the society but that are not satisfied with the liberal ways in the last years?

That they return to read into meditate upon the texts of their founder.

Can you explain to us the essential of your coat of arms?

In the sensual is the lamb of apocalypse and Alpha and the Omega the lamb of god that takes away the sins of the world announced by Isaiah. The hearts are symbols of the Vendeé martyrs and the revolution and the flor de lis is the emblem of Catholic France.  The motto, ipsa cónteret (she will crush you) is taken from the Vulgate, Genesis 3, 15 where God promises the victory of the Virgin Mary against the dragon.

Is there anything more you would like to add?

We conserve Faith, Hope, and Charity.  There is nothing to doubt and we must beg of God and Our Lady that we are maintained in these virtues.


Father, we greatly thank God, His Most Holy Mother, and Saint Joseph protector of the Church for this great grace. We ask of God that he may protect and conserve you. We thank you for having accepted this tremendous position and Bishop Williamson for consecrating you as one of the successors of the Apostles.  Deo Gratias!



Publicado por Syllabus Errorum 



lunes, 16 de marzo de 2015

LA IGLESIA HABLARÁ

El Reverendo Padre Michel Faure
con Monseñor Marcel Lefebvre

“El 19 de marzo de 2015, fiesta de San José, Patrono de la Iglesia Católica, viendo el incorregible rumbo tomado por la Neo-FSSPX en su renuncia a continuar el combate por la integridad de la Fe, considerando la pertinacia liberal de Mons. Fellay y sus asistentes, y ante la destructiva hostilidad de Francisco y la iglesia conciliar contra la Tradición católica, Mons. Williamson realizará un acto heroico de caridad, consagrando obispo al R.P. Christian Jean-Michel Faure, tal vez el hombre que mejor conoció y más fiel le fue a Mons. Lefebvre desde el inicio de su combate”.


Los tiempos finales son ocasión de un discernimiento temible, explica el Padre Emmanuel André.

El Cardenal Newman, por su parte, nos dejó palabras aleccionadoras que parecen cobrar toda su consistencia en nuestro presente:

“El peligro especial de los tiempos delante nuestro es el despliegue de la plaga de la infidelidad, que los Apóstoles y Nuestro Señor han predicho como la mayor calamidad de los últimos tiempos de la Iglesia. Y por lo menos una sombra, una imagen típica de dicha época se cierne sobre el mundo. No pretendo afirmar que éste sea el tiempo último, sino que tiene la perversa prerrogativa de ser semejante a esa terrible época, en la cual se dice que los mismos elegidos se encontrarán en peligro de apostatar” (Cit. en “Cuatro sermones sobre el Anticristo” Ed. Pórtico 2006).

Así como la revolución del Vaticano II produjo una catástrofe tal en la Iglesia, creando un estado de necesidad que llevó finalmente a Mons. Lefebvre a resistirle con las consagraciones episcopales el 30 de junio 1988, en lo que él mismo llamó “Operación Supervivencia”; de igual modo la “Operación Suicidio” impulsada por las autoridades de la FSSPX llevaron a Mons. Williamson a tomar la misma decisión, para que aquella “Operación Supervivencia” de la Fe y la Tradición no sucumbiese, por obra de la traición de los liberales que torcieron el rumbo de la Fraternidad. La plaga de la infidelidad fue cayendo lentamente sobre una FSSPX que dejó la vigilancia para mirarse orgullosa en el espejo de sus numerosos y contables haberes. Entonces fue necesario reaccionar.

“El neo-espíritu –dijeron en un comunicado los Padres Faure y Rioult, en noviembre de 2013- se extiende sin problemas. Las apariencias engañan a los ingenuos y tranquilizan a los que quieren ser tranquilizados.  Ustedes comprenden entonces que es necesario pensar en el futuro. Mientras que un superior general íntegro no haga regresar a la Fraternidad a los principios de su Fundador, nosotros debemos actuar”.

Unos principios sin los hombres que los sostengan, son letra muerta. La conformidad interna sin su consecuente toma de posición externa, es simplemente una cobardía que pone en serio riesgo la fe y la salvación del alma. Mientras que los liberales toman en serio sus malos principios y llevan a cabo su obra destructiva, los que se llaman católicos tradicionales permanecen afirmando los principios católicos en voz baja, con tibieza, sin denunciar al enemigo o sin siquiera animarse a reconocerlo como tal. La parsimonia corrompe la atmósfera tradicional. Los combatientes se volvieron apariencia, hojarasca, conservadores. Se volvieron línea-media. Quizás sea como afirmó Bossuet: “Porque tenemos vergüenza de permanecer solos, porque no nos atrevemos a alejarnos del camino que vemos trillado, porque tememos desagradar a los hombres, decimos con toda razón: es así como se vive en el mundo, hay que hacer como los demás”. El mal atraviesa las puertas que le abren los que temen salir de la mediocridad, en definitiva, los que no buscan ser santos sino no ser reprobados. Chesterton va más allá al decir, con entera verdad: “Un hombre que tiene fe ha de estar preparado, no sólo a ser un mártir, sino a ser un loco”. Loco para el mundo, testigo de Dios.

Escribió Monseñor Lefebvre al Cardenal Ratzinger, el 8 de julio de 1987: “Una voluntad permanente de destrucción de la Tradición es una voluntad suicida que autoriza, por su mismo hecho, a los verdaderos y fieles católicos a tomar todas las iniciativas necesarias para la supervivencia y salvación de las almas”.

Tal voluntad suicida de la iglesia conciliar –parece superfluo repetirlo- no ha disminuido, antes bien, se ha profundizado, en el tiempo transcurrido desde entonces. Sin embargo, las autoridades de la actual FSSPX continúan la maniobra para ponerse bajo su poder, buscando y deseando la “estampilla”, es decir, la aprobación oficial de los modernistas, como lo admitiera el mismo Superior general Monseñor Fellay en un sermón de ordenaciones reciente.

Recordemos que en la Declaración oficial por el 25° aniversario de las consagraciones episcopales, las autoridades de la actual FSSPX manifiestan estar dispuestas a aceptar un regreso de la FSSPX a Roma sin que ésta haya vuelto a la Tradición, es decir, los tres obispos están declarando que aceptan colocarse y colocar a la Tradición bajo el poder de los liberales y modernistas. Las mismas condiciones del capítulo general del 2012 son un ofrecimiento hacia Roma, en busca del acuerdo canónico sin una vuelta de las autoridades romanas a la verdadera doctrina católica. En otras palabras: los modernistas romanos ya no son nuestros enemigos, y mediando unas condiciones para “conservarnos como somos” es posible colaborar con ellos. Para ellos es posible la convivencia ecuménica con Roma modernista, siendo ella lo que es y la FSSPX lo que es, sin que nadie cambie. Eso mismo fue planteado por uno de los tres obispos.

Pero tal posición oficial de la Neo-FSSPX no es una opinión ingenua o una ambivalencia momentánea de dos o tres jerarcas, que podrá variarse en el próximo Capítulo electivo de autoridades. No. Es una toma de posición clara y definitiva que se corresponde con las medidas punitivas aplicadas con la máxima injusticia y rigor contra los disidentes por parte de esas autoridades, y con el reposicionamiento de los hombres dóciles y manejables en los puestos clave. De manera gradual y cubierta por la nueva estrategia de propaganda comercial, la Neo-FSSPX fue aplicando los mismos tres principios que Mons. Lefebvre llamara “El golpe maestro de Satanás”, esto es:

-“Difundir por la autoridad de la Iglesia misma, los principios revolucionarios que el mismo Satanás introdujo en la Iglesia”.

-“La Iglesia se va a destruir a sí misma por la vía de la obediencia”.

-“Satanás logró hacer condenar a aquellos que guardan la fe católica por los mismos que tendrían que defenderla y propagarla”.

¿Exageración? Lo mismo le habrán dicho a Mons. Lefebvre. Pero vemos que quizás con menos escándalo, el mismo exitoso proceso se fue dando en la Neo-FSSPX:

-Introducir el principio ecumenista del diálogo con los modernistas, para lo cual se empezó a echarle azúcar a las críticas, a rebajar con agua la doctrina y a aceptar “el 95 % del Vaticano II”. La ambigüedad y el doble lenguaje se hicieron cotidianos. Se hizo necesario “cambiar la posición respecto a Roma” porque según Mons. Fellay allí había amigos, que estaban propiciando un cambio. Una empresa de branding publicitario fue contratada para lavarle la imagen a la congregación y suavizarla (maquillarla, podría decirse) ante los ojos de los conciliares.

-Se apeló a la obediencia para hacer tragar estos errores doctrinales. La libertad en lo opinable fue coartada y todo aquel que discutiera la posición oficial, aun fundamentando verazmente su posición, era reducido en nombre de la obediencia. Sin embargo, es sabido que, por ej., el Capítulo del 2012 fue manipulado por los liberales, prohibiendo injustamente su presencia en el mismo a Mons. Williamson.

-La Neo-FSSPX condenó entonces a los antiliberales de sus filas, aquellos que simplemente se atenían a lo que la FSSPX había decidido en el Capítulo de 2006 siguiendo la enseñanza de su Fundador. Persecuciones, censuras, amenazas y expulsiones se sucedieron, en nombre de la “obediencia”.

“Os exhortamos, pues, a tener un espíritu de cruzada permanente” decía Mons. Fellay en su Carta de diciembre de 2013. Y en abril del 2014: “No podemos permanecer pasivos, no podemos hacernos cómplices de esta autodestrucción. Por eso, queridos amigos y benefactores, los invitamos a permanecer firmes en la fe y a no dejarse perturbar por las novedades de una de las crisis más formidables que debe atravesar la santa Iglesia”. ¿Cómo demostró su espíritu de cruzado Mons. Fellay? Retomando las reuniones cordiales e informales con los modernistas y conciliares romanos, en pos de la “plena reconciliación”. ¿Cuál fue la reacción de los otros obispos y sacerdotes que permanecen en la Neo-FSSPX?  La pasividad, la complicidad con la autodestrucción. Quizás porque estos actos no traen consecuencias inmediatas, no se comprende la infidelidad que significa su permisión a través del silencio.

Leemos en un reciente boletín de la FSSPX de México: “¿Qué alegría suscitaríamos a San Juan Bosco inscribiendo nuestros hijos en el Instituto de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, bote salvavidas suscitado por Dios? Por cierto, un bote salvavidas no es cómodo, suscita muchas angustias, no tiene placas oficiales…. Y a pesar de todos los pretextos que se pueden encontrar o inventar, tiene esta gran ventaja: salva, es decir tiene y da todos los medios necesarios para la salvación”.

Si acordamos en que un bote salvavidas cuenta con lo necesario para salvarse, ¿por qué desear el regreso a un barco que se está hundiendo, y además por el  sabotaje de sus propios enloquecidos tripulantes? Pero además ¿por qué asociar las muchas angustias con el hecho de “no tener placas oficiales”, es decir, no contar con la aprobación o el sello del barco? ¿Es que no son parte del barco de la Iglesia Católica quienes se han procurado los botes salvavidas? Pero además, esos botes salvavidas, ¿tienen y dan todos los medios de salvación, pero a la vez dirigen su rumbo hacia el barco que se hunde con la intención de dejar los botes y volver allí de donde salieron? ¿Esos botes dicen que salvan, pero han echado a las aguas a los que han visto esta maniobra y la han denunciado? ¿Qué tan confiables son? ¿La salvación entonces es selectiva, y se permite sólo para los que aceptan con los ojos y la boca cerrados ser llevados a su perdición por unos pilotos imprudentes y traidores?

“El estado de necesidad –escribía el Padre Gleize, allá por el 2008- es una situación en la que, si se sigue obedeciendo a la autoridad, uno se desvía del fin al cual se supone que la autoridad debe conducirnos; porque precisamente, quien detenta la autoridad en la sociedad ya no ejerce a esta autoridad de modo de alcanzar el bien de la sociedad: es infiel a su función y abusa de su poder” (Revista Iesus Christus N° 117, mayo/junio 2008). Tales palabras, aplicadas entonces a la iglesia conciliar y sus autoridades liberales, se aplican hoy a las autoridades de la Neo-FSSPX, a quienes secunda este sacerdote hoy acuerdista. ¡El misterio de la apostasía se extiende!  “Y es la ocasión de un discernimiento temible”.

“¡Qué palabra terrible: se callarán las enseñanzas de la doctrina! San Gregorio proclama en otras partes que la Iglesia prefiere morir a callarse. Por lo tanto, ella hablará: pero su enseñanza será obstaculizada, su voz será ahogada; ella hablará: pero muchos de los que deberían gritar sobre los techos no se atreverán a hacerlo por temor a los hombres. Y eso será la ocasión de un discernimiento temible” (Padre Emmanuel, El drama del fin de los tiempos).

Decía en el 2008 el entonces Superior de distrito, Padre Bouchacourt:

“La Fraternidad San Pío X, junto a otras congregaciones tradicionales, es la única que grita las verdades a voz en cuello y denuncia los errores. Todos cuantos firmaron acuerdos con Roma han debido enmudecer y son inoperantes en términos de la restauración de la Tradición. ¡Esa y no otra es la triste realidad!”. (Revista Iesus ChristusN° 117).

¿Y qué vemos hoy como triste realidad? Que la Fraternidad San Pío X, enmudecida, ya no “grita la verdad a voz en cuello” ni “denuncia los errores”, y aún el mismo autor de aquellas palabras altaneras, cual nuevo Pedro claudicante -aunque a la fecha sin arrepentimiento-, terminó negando una verdad de fe, y escondiendo su vergüenza ante los fieles en una lastimosa retirada, ¡cuya claudicación terminó siendo recompensada por sus superiores! Cuando la Neo-FSSPX estuvo a punto de firmar y obtener una Prelatura con Roma, a mediados de 2012, ese Superior de Distrito no “gritaba a voz en cuello” contra eso sino que calificaba de traidores a los que avisaban de tal peligro. Más tarde, uno de sus obispos superiores ¡salió diciendo que la Virgen los salvó de obtener un acuerdo con Roma, el acuerdo que ellos habían procurado! He allí los frutos de la obediencia ciega: sacerdotes y obispos convertidos en políticos, y como éstos, soltando frases a conveniencia, sin importarles un comino que por sostener a su congregación tuvieran que pisotear la verdad.

“Como dice la Escritura: Los que debían ladrar en contra del lobo para salvar al rebaño, para salvar las almas, se han convertido en perros mudos. Y es de esta manera  que el superior de la Fraternidad, Monseñor Fellay, nos orienta desde hace años con la esperanza de llegar a un acuerdo con Roma. Para preparar los espíritus para esta media vuelta, para esta capitulación, todos los medios son buenos” (P. Faure en entrevista, septiembre 2013).

Sin necesidad de una reconciliación oficial o plena, como le llaman, la Neo-FSSPX ha dejado de señalar y repudiar los errores e impiedades de los modernistas como Francisco, demostrando así falta de celo por el honor de Nuestro Señor y amor a las almas, incluso por aquellos que deben ser llamados por su nombre, ostenten la jerarquía que ostenten, y a quienes se debe decir la verdad. Mientras Monseñor Lefebvre decía y vivía cosas como ésta: “¿Y por qué nos excomulgan? Porque queremos permanecer católicos, porque no queremos secundarlos en este espíritu de demolición de la Iglesia. Porque ustedes no quieren unirse a nosotros para contribuir a la demolición de la Iglesia, los excomulgamos. ¡Muy bien! Gracias. Preferimos ser excomulgados. No queremos tener parte en esta obra espantosa que tiene lugar desde hace veinte años en la Iglesia” (sermón del 10 de julio de 1988); por el contrario, las autoridades actuales de la Fraternidad buscan la forma de agradar a los demoledores de la Iglesia, pidiendo que les den una “estampilla” y les dejen un rincón con su misa y bonitas tradiciones litúrgicas, dentro del carnaval ecuménico.

Cuánta razón tenía entonces el hoy claudicante Padre Bouchacourt, en el mismo editorial, al escribir lo siguiente: “La Iglesia precisa contar con Obispos integralmente católicos, que se hagan  eco de Gregorio XVI, de Pío IX, de León XIII, de San Pío X, de Pío XI o de Pío XII, quienes la iluminaron con sus enseñanzas.(…) Y no es sino porque ningún obispo se ajusta a este sublime rol, que hace 20 años Monseñor Lefebvre consagró cuatro Obispos, deseando suplir así a estas trágicas deficiencias. No quería dejarnos huérfanos tras su muerte. Y aquello fue, como se llamó, la “Operación Supervivencia”, la cual rescató el sacerdocio y la Tradición católica. ¿Dónde estaríamos hoy en día si este acto providencial no hubiese tenido lugar? El 30 de junio de 1988 nuestro fundador realizó un acto heroico de caridad consagrando a cuatro obispos y sacrificando así su reputación por el bien de las almas y de la Iglesia” (IC cit.).

El 19 de marzo de 2015, fiesta de San José, Patrono de la Iglesia Católica, viendo el incorregible rumbo tomado por la Neo-FSSPX en su renuncia a continuar el combate por la integridad de la Fe, considerando la pertinacia liberal de Mons. Fellay y sus asistentes, y ante la destructiva hostilidad de Francisco y la iglesia conciliar contra la Tradición católica, Mons. Williamson realizará un acto heroico de caridad, consagrando obispo al R.P. Christian Jean-Michel Faure, tal vez el hombre que mejor conoció y más fiel le fue a Mons. Lefebvre desde el inicio de su combate. Seguramente las voces a uno y otro lado lanzarán con el disfraz de la estridencia combatiente todo un cúmulo de inconsistentes mentiras o acusaciones, como de hecho también tuvo que recibirlas Monseñor Lefebvre. Así se hablará de ilusiones, de sueños restauracionistas, de voluntarismo antiapocalíptico, de espíritu cismático y rebelde, de locura, de trampa judeo-masónica, etc. Pero son precisamente los que lanzan la acusación, en particular sobre el Padre Faure, de “infiltración judía”, los verdaderos infiltrados, que quieren desviar la atención sobre sus acciones destructivas de las fuerzas de la Tradición, conduciéndolas mediante un espíritu sectario o acuerdista a un callejón sin salida. No nos engañemos: a un lado y otro el diablo desdobla la apuesta y presenta diferentes caras para un mismo fin. Los liberales, en nombre de la caridad o la misericordia, descuidan y desatienden la fe. Los sedevacantistas, farisaicos, jansenistas, blanden la espada de la fe y se olvidan de la caridad. Unos se vuelcan al más insensato activismo, mientras los otros se dan a un quietismo sectario. Unos y otros desprecian la verdadera autoridad, por exceso o por defecto. “Una secreta soberbia, disfrazada de celo” mancha sus acciones. “La Fe debe engendrar Caridad, y la Caridad debe vivir de la Fe” decía el Padre Castellani. La verdadera Resistencia no debe estar dispuesta a perder esta verdad, y para eso debe no solo proclamarla a viva voz, sino también vivirla.

Que Dios premie abundantemente este acto y nos dé la gracia a nosotros de conservarnos siempre fieles y hasta el final, en el buen combate por el reinado de Jesucristo y el honor de la Santa Iglesia.

¡Virgo fidelis, ora pro nobis!

¡Viva Cristo Rey!



Publicado por Syllabus Errorum 

domingo, 15 de marzo de 2015

Cuando cunde por el mundo la sinrazón…

Don Quijote guardando las armas.
Por Gustavo Doré


            Dice Santo Tomás de Aquino que, en el combate,  es mucho más difícil y meritorio resistir que atacar.

            Cuando cunde por el mundo la sinrazón el sabio se calla y se retira.

            Al parecer ya estamos en esos tiempos. Tiempo de silencio y oración. Pueden surgir en algunos momentos  algunas pocas palabras inspiradas por Aquel que puede hacer elocuentes nuestros labios, como hace elocuentes a los niños.

            Tiempos de fe. Tiempos de prueba para la fe. San Pedro fue escogido por Nuestro Señor por su principal virtud, la virtud que le destacaba de entre los otros discípulos, la fe. Santiago se destacó por la virtud de la esperanza y San Juan por la caridad, Así lo ha entendido siempre la Tradición sacrosanta de la Iglesia – pero San Pedro, se destaca por su encendida fe. San Pedro es la fe que lucha en este mundo -- a modo de coraza entre las armas y armadura del soldado cristiano.

            El soldado cristiano se ha refugiado hoy en una cueva, como un anacoreta. La oración y el retiro del mundo caracterizan este,  su momento. La lucha ya no es contra la carne ni la sangre, es contra las potestades aéreas de este mundo gobernado por su propio príncipe. De Dios es la victoria. Guardamos las armas como el Don Quijote preparándose para recibir las órdenes de Su Señor. No es del Diablo la victoria, sino de Dios. Esto lo sabemos por la fe.

            Digamos con el salmista: “Señor, ten misericordia de mí, que soy un pecador”….
            En esta pequeña plegaria están encerrados todos lo inenarrables  gemidos que exhala nuestro propio corazón.



Caos Revisitado

Monseñor Richard Williamson

Comentario Eleison
Por su Excelencia Richard Williamson
Número 400
14 de marzo de 2015



Como la Iglesia Conciliar se hunde en el caos,
Es un regalo de Dios si alguien todavía piensa.

         En el libro Iota Unum escrito por el laico italiano Romano Amerio y muy admirado por Monseñor Lefebvre, un párrafo fascinante ya ha sido citado en estos “Comentarios”. En el libro Amerio desmonta magistralmente todos los errores doctrinales del Vaticano II. En la sección # 319 escribe: (1) Si la actual crisis tiende a invertir la esencia de la Iglesia, y (2) esa tendencia es interna a la Iglesia, sin provenir como otras veces de una agresión externa, entonces (3) la prospectiva del mundo es un abismo monocolor que hace imposible el diagnóstico y el pronóstico: y (4) frente al cual el único refugio del hombre es el silencio (edición española, p. 560; edición inglesa, p. 713; edición francesa, p. 579).

         He aquí una afirmación contundente, si uno lo reflexiona. Amerio afirma que estamos al borde del caos porque, por supuesto, (1) la crisis presente, a la vez, está tendiendo a invertir la naturaleza de la Iglesia y (2) es interna a la Iglesia pues que el propio Papa hace declaraciones tales como “no hay Dios católico” y “los homosexuales necesitan ser evaluados”, declaraciones cuya deliberada ambigüedad abre la puerta de par en par para la inversión de todos los principios católicos, dogmáticos como morales. Pero, ¿por qué deberían (3) el diagnóstico y el pronóstico Católicos devenir imposibles, y cómo puede (4) no haber más nada que decir? ¿Cómo pudo Amerio llegar a tan sombría conclusión?

         Porque Nuestro Señor dice, “Yo soy la luz del mundo. El que me siga, no andará en tinieblas” (Jn. VIII, 12), lo cual sugiere fuertemente que la masa de la población mundial que no lo sigue ahora a Él, ya está en las tinieblas. Él también dice a aquellos que sí, lo siguen a Él, “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt., 14), lo cual sugiere fuertemente que si los Católicos convencidos son menos cada día que pasa, entonces las tinieblas en la Iglesia y el mundo se tornan más tenebrosas cada día que pasa. Está bien, uno puede decir, pero las tinieblas son sólo una metáfora. ¿Por qué deberían el diagnóstico y el pronóstico católico devenir imposibles?

         (3) Porque más y más personas hoy en día están incapacitadas para pensar. Porque desde que Nuestro Señor con Su Encarnación trajo la gracia sobrenatural para el rescate de la naturaleza herida y en lucha, esa naturaleza ya no ha sido más capaz de mantenerse en pie sin esa gracia. Por consiguiente cuando los hombres dan sus espaldas a Jesucristo y Dios, socavan su propia naturaleza. Y, repudian ese sentido común con el cual son dotados por la naturaleza para pensar: en cuanto al contenido de sus pensamientos, de acuerdo con la realidad, y en cuanto a su procedimiento, según la lógica. Ellos quieren liberarse de la realidad y de la lógica con el objetivo de desafiar a Dios, rehaciendo el mundo de acuerdo a sus fantasías.

         Se sigue que si Jesucristo vino al rescate de la humanidad y de la naturaleza humana a través del establecimiento de Su Iglesia Católica, y si en el Vaticano II los Gentiles también acabaron por repudiar esa Iglesia, entonces el proceso de los hombres desgarrándose a pedazos y a sí mismos, a su naturaleza y a su pensamiento, dio un paso adelante tan gigantesco en el Concilio que es prácticamente irreversible. He aquí como Amerio puede ver implícito en el Vaticano II, un “abismo monocolor “, del cual puede servir como ejemplo y preludio, el beligerante caos de opiniones orgullosamente cabriolando hoy en día en el Internet.

         Pero (4) ¿por qué no gritar en esas tinieblas? ¿Por qué debe ser que “el único refugio del hombre es el silencio”? Porque en un caótico estruendo la Verdad simplemente no puede ser escuchada, excepto, uno puede agregar, por unas pocas almas que Dios ha preordinado para escucharla (Hechos XIII, 48). Estas almas son elegidas por Dios, no por los hombres, y pueden provenir de los ambientes más sorprendentes. Ellas no gustan del “abismo monocolor”, y Nuestro Señor las lleva al Padre (Jn. XIV, 6). Serán una ayuda importante de la Iglesia y una esperanza del mundo.


Kyrie eleison.



miércoles, 11 de marzo de 2015

PALABRAS DE ALIENTO DE MONSEÑOR LEFEBVRE A LA RESISTENCIA


Monseñor Marcel Lefebvre


Luego de las palabras llenas de hiel y odio contra la reacción católica por parte del P. Pfluger, he aquí ahora las palabras llenas de dulzura y fuerza de Monseñor Lefebvre para animarnos a seguir:

Dichoso estoy de constatar que en el mundo entero, en el mundo católico, por todas partes, hay personas valientes que se reúnen en torno de sacerdotes fieles a la fe católica y a la Iglesia católica para mantener la Tradición que es la muralla de nuestra fe. Si hay un movimiento tan general, es que la situación de la Iglesia es verdaderamente grave. Pues, para los sacerdotes, para los católicos, aceptando el ser tratados de rebeldes, de disidentes, de desobedientes, siendo que se trata de buenos sacerdotes, algunos de los cuales han servido en las parroquias durante treinta años con gran satisfacción de sus fieles, es que hay una crisis. Es para mantener la fe católica. Ellos lo hacen conscientemente en el espíritu de los mártires.
Ser perseguido por sus hermanos o por los enemigos de la Iglesia, de donde sea que venga el golpe, si es contra el mantenimiento de la fe, es sufrir un martirio. Estos sacerdotes, estos fieles, son testigos de la fe católica. Ellos prefieren ser considerados como rebeldes y disidentes antes que perder la fe.

Palabras tomada del libro “La Iglesia infiltrada por el modernismo”, pág. 14


lunes, 9 de marzo de 2015

Cuando Cristo…

Pedro salvado por Cristo de las aguas


            Cuando Cristo, en un momento simbólico, estableció su gran sociedad, no eligió para su piedra fundamental al brillante Pablo ni al místico Juan, sino a un petardista, a un adulador, a un cobarde; en una palabra, a un hombre. Y sobre esta piedra edificó su Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecieron  contra ella.

           Todos los imperios y reinos han caído por esta su debilidad inherente y continua: porque fueron fundadas por hombres fuertes y sobre hombres fuertes. Pero ésta, la histórica Iglesia Cristiana, ha sido fundada sobre un hombre débil, y por esa razón es indestructible.

Del libro de Gilbert Keith Chesterton, “HEREJES”.



sábado, 7 de marzo de 2015

Inimaginable Enfermedad

Comentario Eleison Nº 399
Por su Excelencia Richard Williamson
07 de marzo de 2015
 
Monseñor Richard Williamson

En los Papas modernos encontramos tal enfermedad
Que no puede ser asida por ninguna mente sana.

En el “verano caliente” de 1976 de la Fraternidad San Pío X, luego que Pablo VI “suspendió” a Monseñor Lefebvre por ordenar 14 sacerdotes para la Tradición, el choque entre el Papa y la Tradición Católica fue tan brutal que en ese Agosto ocurrió uno de los dos momentos en que Monseñor más seriamente consideró si la Sede de Roma estaba vacante. Como puede escucharse en la grabación de sus palabras cuando habló en ese entonces, estaba agonizando a causa de ese choque: ¿cómo es posible que un verdadero Vicario de Cristo esté destruyendo la Iglesia de tal manera? Finalmente Monseñor nunca adoptó la solución sedevacantista, pero veamos cuan claramente él planteó el problema, y luego ofrezcamos una vez más una línea de solución que tal vez para una mente demasiado sana como la suya era impensable. Aquí está un resumen de sus palabras en Agosto de 1976:

La gente me pregunta que pienso del Papa [Pablo VI]. Es un misterio increíble: el verdadero Papa es la unidad de la Iglesia, inspirado por el Espíritu Santo y protegido por la promesa de Nuestro Señor para defender la Fe. Pero gracias al Vaticano II, Pablo VI está sistemáticamente destruyendo la Iglesia. Nada escapa: catecismo, universidades, Congregaciones, seminarios, escuelas. Todo lo Católico está siendo destruido. Uno busca una solución.

Una serie de falsas soluciones pueden ser descartadas de plano, por ejemplo que Pablo VI es un prisionero, drogado, víctima de sus subordinados, etc. Porque, cuándo él bendijo a los Carismáticos o besó los pies del Patriarca Ortodoxo, ¿tenía un revólver en su cabeza? Lo he observado en audiencias públicas hablando con la habilidad, presencia de mente, pertinencia e inteligencia de un hombre en plena posesión de sus facultades. El Cardenal Benelli me dijo que fue el Papa mismo quien me escribió esas cartas [aplastadoras de la Tradición], que está muy bien informado, que sabe exactamente lo que está haciendo, que ello es su voluntad, que ellas son sus decisiones. El Cardenal dijo que él daba parte al Papa cada día y que lo haría de vuelta inmediatamente después de nuestra propia conversación.

Entonces, ¿puede Pablo VI no ser un verdadero Papa? Esa es una hipótesis posible. Los teólogos han estudiado el problema. Yo no sé. No me hagan decir lo que no digo. Pero el problema parece teológicamente insoluble.

Monseñor hablaba de Pablo VI, pero el problema es esencialmente el mismo con todos los seis Papas Conciliares (excepto tal vez Juan Pablo I). Dividamos el problema en dos: ¿cómo puede el verdadero Dios permitir tal destrucción de Su Iglesia? ¿Cómo pueden Sus verdaderos Vicarios ser los principales destructores?

En cuanto a Dios, en primer lugar la destrucción será aún peor al final del mundo (Lc. XVIII,8). En segundo lugar, puede muy bien ser que Dios este purificando Su Iglesia para preparar el Triunfo del Corazón Inmaculado de Su Madre. En tercer lugar, Dios ciertamente protegió a Pablo VI de destruir completamente la Iglesia cuando por ejemplo Él arregló el descubrimiento “al azar” a Pablo VI de un plan para disolver el Papado por el texto ambiguo de Lumen Gentium. Esto permitió al Papa bloquear el plan agregando la Nota Praevia.

En cuanto a los Vicarios, Monseñor Lefebvre nunca parece haber considerado la solución siguiente que puede ser el porqué en ese Agosto aún él parece haber estado casi enredado entre la espada sedevacantista y la pared liberal. Pues, si con cada año el liberalismo se acerca más a confundir la mente de cada hombre en la tierra ¿cómo pueden los Papas escapar a la enfermedad universal de estar sinceramente equivocados? ¿Porque ellos son hombres instruidos? Pero el liberalismo reina especialmente en las escuelas y universidades. De manera que si los Papas Conciliares mal instruidos están sinceramente convencidos de que la “verdad” evoluciona, ellos, ni siquiera aún por sus graves errores, estarán pertinazmente negando lo que ellos conocen ser definido como Verdad católica porque aún Verdad definida, si debe ser “verdad”, evoluciona, en la dirección de ellos.


Kyrie eleison.