domingo, 10 de enero de 2016

LA EVOLUCIÓN DE LA FSSPX

Domingo, 10 de enero de 2016



1991: NO HAY ACUERDO SIN CONVERSIÓN DE ROMA.

“Es pues un deber estricto, para todo sacerdote que quiere permanecer católico, el separarse de esta Iglesia conciliar, mientras ella no reencuentre la Tradición del Magisterio de la Iglesia y de la Fe católica”.
(Mons. Lefebvre, Itinerario Espiritual, 1991)


2006: NO HAY ACUERDO SIN CONVERSIÓN DE ROMA.

"Los contactos que la FSSPX mantiene esporádicamente con las autoridades romanas tienen por único objetivo ayudarlas a recuperar la Tradición... y no se dirigen a llegar a un imposible “acuerdo” puramente práctico."
(Cor Unum n° 85, octubre de 2006)


2012: HAY ACUERDO SIN CONVERSIÓN DE ROMA SI ÉSTA ACEPTA SEIS CONDICIONES.

"Condiciones sine qua non que impone la Fraternidad y que declara de las autoridades romanas antes de considerar un reconocimiento canónico:

1.- Libertad de guardar, transmitir y enseñar la sana doctrina del magisterio constante de la Iglesia y de la verdad inmutable de la Tradición divina; libertad de defender, corregir, reprender incluso públicamente los fautores de errores o novedades del modernismo, del liberalismo, del Concilio Vaticano II y sus consecuencias;

2.- El uso exclusivo de la liturgia de 1962. Conservar la práctica sacramental que tenemos actualmente (incluyendo las órdenes, confirmación y matrimonio)
3.- Garantía de al menos un Obispo.

Condiciones deseables:

1.- Tribunales eclesiásticos propios en primera instancia.

2.- Exención de las casas de la FSSPX en relación a los Obispos diocesanos.

3.- Comisión Pontifical en Roma para la Tradición en dependencia del Papa , con una mayoría de miembros y presidencia de la Tradición."
(Carta Circular del Secretario General de la FSSPX de 18 de julio de 2012).


2015: HAY ACUERDO SIN CONVERSIÓN DE ROMA SI ÉSTA ACEPTA UNA SOLA CONDICIÓN.

"Lo que hago ahora es de decir a Roma: la única, la condición sine qua non para aceptar un reconocimiento, es que nos acepten como somos."

(Mons. Fellay, conferencia a los fieles en Brasil, noviembre de 2015).

***

"Sea vuestro hablar: sí, sí o no, no; pues lo que pasa de esto, procede del maligno" (Mt 5, 37).


Publicado por Non Possumus


Vida de Fábrica

Comentarios Eleison
por su Excelencia
Monseñor Richard Williamson
Número CDXLIII (443) - 09 de enero de 2016


Monseñor Richard Williamson


Los lugares de trabajo de hoy, ¿a un hombre crucifican?
Con un rosario decena recen dondequiera que puedan.

          He aquí otra buena carta de un lector de estos “Comentarios”. Él tiene una visión sana de una escena insana. Los lectores pueden estar desanimados por lo que él describe, o pueden estar animados por cómo él lo describe. Un número de lectores deben reconocer aquí lo que enfrentan cada día cuando van al trabajo, y podrán tal vez ver mejor aquí sobre porqué y cómo su lugar de trabajo de ellos está erosionando su Fe católica. Él escribe: 

          He trabajado en una fábrica de autos por más de dos años ahora y, si bien paga bien, el ambiente es una especie de microcosmos del mundo en general. Me explico . . .

          1) Mezclando los sexos – Hombres y mujeres trabajan juntos en proximidad cercana. Tal trabajo destruye completamente la femineidad de una mujer. Por supuesto hay ciertas tareas que las mujeres no pueden hacer pero, debido a este falso sentido de igualdad, la compañía necesita permitir que las mujeres trabajen allí. Las historias que he escuchado sobre transgresiones contra el 6to y 9no mandamientos son verdaderamente perturbadoras. No preciso elaborar. Pero, ¿qué más podía cualquiera esperar? ¿Porqué una mujer querría incluso trabajar en tal lugar?

          2) Las mentes de los hombres están incapacitadas de hacer juicios morales – Por supuesto generalizo, pero la mayoría de los hombres con los que he hablado no piensan en términos de moralidad (es decir de bien y mal), sino en términos de qué placeres pueden mantenerles a ellos entretenidos. He hablado con varios compañeros de trabajo y he tratado de abordar cuestiones de moralidad en una manera que ellos pudieran comprender, pero parece que les entra por un oído y les sale por el otro. Cuando un hombre se ha sumido a sí mismo en las cosas de la carne, está incapacitado para pensar en el alma. Peor, algunos de estos compañeros de trabajo no ti enen absolutamente ninguna verguenza en jactarse de sus pecados. Érase una vez en que los hombres tenían verguenza. Ya no más, parece.

          3) Yo soy mi propio dios – La falsa libertad es exaltada como el principio guía en la vida de los hombres. He tenido unas pocas discusiones con algunos de mis compañeros de trabajo y lo que he obtenido una y otra vez es que la verdad y la moralidad son un asunto puramente subjetivo. Lo que usted cree ser la verdad está bien con usted, pero usted no puede imponer su forma de pensar en ningún otro. Le dije a un supervisor mío que tal pensamiento es absurdo. Dije, ¿qué hay si alguien piensa que tener más de una esposa está bien? Él dijo, la creencia depende del individuo. Sin embargo, si un hombre niega un principio tan básico como el que la verdad no es subjetiva, desde allí ya no tiene sentido hablar con él. En esencia, cada individuo deviene su propio dios porque ÉL ha construído su propia reali dad en lugar de someterse a lo que está fuera de él.

          El ambiente en una fábrica moderna exuda una especie de ateísmo. No espero que trabajadores de una fábrica sean ejemplos de virtud estelar, pero diría que las fábricas modernas son exponencialmente peores de lo que describió Charles Dickens en su tiempo. Puedo seguir y seguir, pero el punto que estoy tratando de hacer es el siguiente: ¿cómo puede la gracia operar en vidas que están destruidas por pecado y por una vida de búsqueda de placer? ¿Cómo hace uno para llegar a hombres que ni siquiera pueden asir las más elementales normas de moralidad? Es frustrante, lo menos que se puede decir. Por favor rece por nosotros en las trincheras.

          Mujeres liberándose de femineidad y familia, hombres liberándose de moralidad y de verdad objetivas – de hecho, ¿cómo puede uno llegar a, o aún hablar con, una tal “generación incrédula y perversa” (Lc.IX,41)? No sirven sino el ejemplo, la caridad y l a oración. Aconsejé al escritor llevar al trabajo un rosario decena para poder rezar discretamente década tras década por sus compañeros de trabajo y para protegerse espiritualmente a sí mismo de su ambiente de trabajo. Pero tendrá que ser discreto.


Kyrie eleison.



jueves, 7 de enero de 2016

DEL SÍMBOLO DE TOLEDO

Iluminación medieval de uno de los Concilios de Toledo.

32. 12. Si alguno creyere que han de tener autoridad o si hubiere venerado otras Escrituras fuera de las que ha recibido la Iglesia Católica (Si alguno dijere o creyere que han de tener autoridad o han de ser veneradas otras Escrituras fuera de las que recibe la Iglesia Católica), sea anatema*.

35. (Si alguno piensa que debe creerse en la astrología, sea anatema.)

36. (Si alguno dijere o creyere que los matrimonios de los hombres que son tenidos por lícitos según la ley divina, son execrables, sea anatema.)

37. (Si alguno dijere de las carnes de las aves o de las bestias que nos han sido dadas para alimento, que no solo hay que privarse de ellas para mortificación del cuerpo, sino que deben ser reprobadas, sea anatema.)

Nota.
*Anatema = excomulgado.

Símbolo del concilio de Toledo del año 400 (y 447),
 “MAGISTERIO DE LA IGLESIA”, Enrique Denzinger. 
Pág. 12. Herder, 1963.

 Juan Pablo II besando el Corán.




lunes, 4 de enero de 2016

NI QUÉ DECIR DE LA GUERRA MODERNA!

DE “EL TENIENTE STURM”


         En su crónica de la trinchera, que solía escribir en los descansos de la guardia durante las noches tranquilas, Sturm había anotado pocos días atrás esta observación: “Desde la invención de la moral y de la pólvora, el principio de la selección natural por la supremacía del más fuerte ha perdido cada vez más importancia para el individuo. Se puede seguir con todo detalle cómo esa importancia ha ido pasando más y más al organismo del Estado, que, cada vez con más desconsideración, limita las funciones del individuo a las de una célula especializada. Hoy hace tiempo que uno no goza de estima por lo que realmente vale en relación con el Estado. Mediante esa supresión sistemática de toda una serie de valores, en sí muy considerables, se generan hombres que ya no tienen capacidad de vivir por sí solos. El estado originario, en cuanto suma de fuerzas más o menos equivalentes, aún poseía la capacidad de regeneración de los organismos primitivos: si lo despedazaban, las distintas partes apenas quedaban dañadas. Pronto volvían a fusionarse y formaban fácilmente su polo físico en el jefe de la tribu, su polo psíquico en el sacerdote o hechicero.
         En cambio, si se hiere de gravedad al Estado moderno, queda amenazada la existencia de cada individuo, al menos de la parte cuya subsistencia no proviene directamente del suelo, o sea, la mayor, con mucho. Ese inmenso peligro explica la furia enconada, el jadeante “ir hasta el final” del combate que libran, uno contra otro, dos de esos centros de poder. En ese choque ya no cuentan, como en los tiempos de las armas blancas, las facultades del individuo sino las de los grandes organismos. La producción, el nivel técnico y químico, la instrucción pública y las redes ferroviarias: ésas son las fuerzas que, invisibles tras la humareda de la batalla con material moderno, se enfrentan una a otra”.

Ernst Jünger, “El teniente Sturm”, págs. 16-18. Ed. Tusquets, 2014. 
(Recuerdos de guerra escritos por el autor en 1923).


¿Adónde, Mundo?

Comentarios Eleison
Por Monseñor Richard Williamson
Número CDXLII (442)
02 de enero de 2016


Monseñor Richard Williamson

 Iglesia y mundo del Año Nuevo en desorden
Nos hacen preguntar, ¿qué podemos hacer? Velar, rezar.


          Así que hemos alcanzado un nuevo año sin que la Iglesia haya colapsado completamente ni el mundo se haya estrellado en su Tercera Guerra Mundial, pero ambos desastres se han acercado significativamente. ¿En qué sendero estamos? ¿Qué posibilidades tenemos de evitar la catástrofe?

          En cuanto al mundo, Siria en particular ha sido transformada en un polvorín donde la pólvora está siendo apilada para una explosión más y más grande. América y Rusia, cada una con sus aliados, están listas para pelear por una de las dos visiones en contienda sobre el futuro del mundo: los bánksters que se han apoderado de los Estados Unidos de América quieren un mundo unipolar donde su Nuevo Orden Mundial de ellos pueda ejercitar una hegemonía sobre el mundo entero; los Rusos, por el contrario, quieren un mundo multipolar donde puedan retener su independencia nacional y cuidar de sus propios intereses. Y, ¿quién puede culpar a los Rusos si ellos quieren impedir que el NOM se apodere del mundo? Hasta ahora, han actuado con gran control frente a la vil provocación del Occidente.

          Pero, como siempre, el hombre propone y Dios dispone. Si los hombres no paran de pecar, entonces, en el momento elegido no por ellos sino por Él, los perros de la guerra serán desatados. Como de costumbre, los hombres sabrán porqué empezaron la guerra, pero Dios solo sabe cómo terminará. Los Rusos tienen algunas armas notables así que el Occidente de ninguna manera está seguro de “ganar”, especialmente si suficientes oraciones de todos nosotros suben al Cielo para alcanzar la Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María, porque en aquel caso, ¿quién sabe si los Rusos no podrán obtener para nosotros una interrupción de la marcha actual del mundo hacia el abismo? De cualquier manera, la guerra será justo tan larga y tan devastadora como Dios lo precise para su propósito de salvar no civilizaciones (así l lamadas ), sino almas. ¿Aceptarán las almas su lección? Si no, Dios podrá permitir una continuación de su auto-destrucción de ellos.

          En cuanto a la Iglesia, su influencia en los eventos del mundo es decisiva. Dondequiera que verdaderos sacerdotes católicos administran verdaderos Sacramentos, están extinguiendo aquellos pecados que son la causa de la guerra (Sant.,IV,1). Pero, ¿qué hemos visto a través del 2015? Los prelados que al presente controlan a la Iglesia han mostrado poco o ningún signo de querer retornar a la verdadera doctrina del Nuevo Testamento, dejando los falsos principios del Vaticano II, y el Papa Francisco en particular, por su desenfrenada aplicación de esos principios, parece tener la intención en nada tanto como en destruir a la Iglesia católica. Ahora, en la década de 1970 cuando el trabajo de devastación del Concilio parecía irresistible, Dios en Su misericordia dio a Su Iglesia un Arzobispo que iba a criar una nueva generación de sacerdot es católicos para atestiguar sobre la verdadera Fe, y mostrar en la vida real que no estaba pasada de moda, lo que actuaría como un freno para la devastación. Pero Monseñor Lefebvre murió en 1991 y sus sucesores a la cabeza de su Fraternidad pronto comenzaron a perder el sentido de la necesidad de resistir al mundo moderno con su siniestro Concilio. A través del 2015, ¿hemos visto otro que no sea un signo tras otro de la Fraternidad aproximándose más y más a Roma neo-modernista?

        Estamos llevados a preguntar, ¿tienen estos sucesores todavía algún entendimiento del porque el Monseñor estableció su Fraternidad de San Pío X en primer lugar? ¿Tienen ellos todavía el sentido de la verdadera Fe? ¿Se dan cuenta de su grave responsabilidad de ellos de atestiguar sobre esa Fe y no de dejarla ser borrosa en el mundo? Que ellos piensen bien en el 2016, antes de que sea demasiado tarde, antes de que la Fraternidad finalmente se condene a perder todo su sabor sumándo se a la apostasía Conciliar, por no actuar más como una espina en el costado de los neo-modernistas y por cesar de sostener a esa verdadera Iglesia que Ella sola tiene el secreto para la paz mundial, Nuestro Señor Jesucristo, “Ayer, hoy y por siempre, ni liberal ni modernista” (Cita de Monseñor Lefebvre).

Kyrie eleison.





lunes, 28 de diciembre de 2015

G.K. Chesterton: Navidad.



         
         La Navidad, que en el siglo XVII tuvo que ser rescatada de la tristeza, tiene que ser rescatada en el siglo XX de la frivolidad. La Navidad, como tantas otras creaciones cristianas y católicas, es una boda. Es la boda del más indómito espíritu de gozo humano con el más elevado espíritu de humildad y sentido místico. Y el paralelo de una boda es bien válido en más de una manera; porque este nuevo peligro que amenaza la Navidad es el mismo que hace tiempo ha vulgarizado y viciado las bodas. Es lógico que haya pompa y gozo popular en una boda; de ninguna manera estoy de acuerdo con los que querrían que fuera algo privado y personal, como la declaración de amor o el compromiso de matrimonio. Si una persona no está orgullosa de casarse, ¿de qué podrá enorgullecerse?, ¿y por qué se empeña entonces en casarse? Pero en casos normales todo este jolgorio que se organiza está subordinado al matrimonio porque existe “en honor” del matrimonio. Fueron a ese lugar a casarse, no a alegrarse; y se alegran porque se han casado. Sin embargo, en tantas bodas de famosos se pierden de vista por completo este serio objetivo y no queda nada más que la frivolidad. Porque la frivolidad es el intento de alegrarse sin nada sobre lo que alegrarse. El resultado es que al final hasta la frivolidad como  frivolidad empieza a desvanecerse. Quienes empezaron a juntarse sólo por diversión acaban haciéndolo sólo porque está de moda; y no queda ni siquiera la más débil sugestión de regocijo, sino tan sólo de ruido y alboroto.

          De manera parecida, la gente está perdiendo la capacidad de disfrutar la Navidad porque la ha identificado con el regocijo. Una vez que han perdido de vista la antigua sugestión de que es por alguna cosa que ocurre, caen naturalmente en pausas en las que se preguntan con asombro si es que ocurre algo de verdad. Que se nos diga que nos alegremos el día de Navidad es razonable e inteligente, pero sólo si se entiende lo que el mismo nombre de la fiesta significa. Que se nos diga que nos alegremos el 25 de diciembre es como si alguien nos dice que nos alegremos a las once y cuarto de un jueves por la mañana. Uno no puede ser frívolo así, de repente, a no ser que crea que existe una razón seria para ser frívolo. Un hombre podría organizar una fiesta si hubiera heredado una fortuna; incluso podría hacer bromas sobre la fortuna. Pero no haría nada de eso si la fortuna fuera una broma. No sería tan bullicioso, le hubiera dejado puñados de billetes bancarios falsos o un talonario de cheques sin fondos. Por divertida que fuera la acción del testador, no sería durante mucho tiempo ocasión de festividades sociales y celebraciones de todo tipo. No se puede empezar ni siquiera una francachela por una herencia que es sólo ficticia. No se puede empezar una francachela para celebrar un milagro del que se sabe que no es más que un engaño de milagro. Al desechar el aspecto divino de la Navidad y exigir sólo el humano, se está pidiendo demasiado a la naturaleza humana. Se está pidiendo a los ciudadanos que iluminen la ciudad por una victoria que no ha tenido lugar.

         Hoy nuestra tarea consiste en rescatar la festividad de la frivolidad. Es la única manera de que vuelva a ser festiva. Los niños todavía entienden la fiesta de Navidad: algunas veces festejan con exceso en lo que se refiere a comer una tarta o un pavo, pero no hay nunca nada frívolo en su actitud hacia la tarta o el pavo. Y tampoco hay la más mínima frivolidad en su actitud con respecto al árbol de Navidad o a los Reyes Magos. Poseen el sentido serio y hasta solemne de la gran verdad: que la Navidad es un momento del año en el que pasan cosas de verdad, cosas que no pasan siempre. Pero aun en los niños esa sensatez se encuentra de alguna manera en guerra con la sociedad. La vívida magia de esa noche y de ese día está siendo asesinada por la vulgar veleidad de los otros trescientos sesenta y cuatro días.


G. K. Chesterton, tomado de “La mujer y la familia”, Ed. Styria, 2006.


Publicado por Stat Veritas 


domingo, 27 de diciembre de 2015

Comparación Familiar

Comentarios Eleison
Por Monseñor Richard Williamson
Número CDXLI (441)
26 de diciembre de 2015

Monseñor Richard Williamson

Dos familias pueden ambas tener un hombre por cabeza
Así lo pueden dos iglesias por un Papa con destreza.

        Mientras que en el mejor de los casos los argumentos prueban, las comparaciones en el mejor de los casos ilustran. Luego, las comparaciones no prueban, pero pueden echar mucha luz desde lo conocido hacia lo desconocido. Ahora bien, concerniente a la presente crisis de la Iglesia, de medio siglo de edad, necesitamos toda la luz que podamos obtener, porque con cada día que pasa deviene menos y no más comprensible. Entonces, sigue aquí una comparación fecunda que me envió hace poco un reciente convertido a la Tradición. Él compara la Iglesia Católica y la Iglesia Conciliar, o la Neo-Iglesia, con las familias legítima e ilegítima de uno y el mismo hombre. Apliquemos la comparación a su matrimonio, a su autoridad y a sus hijos.

     Por un casamiento legal con su verdadera esposa, un hombre inicia una familia y tiene hijos legítimos. Pero luego de un tiempo le es infiel, y se divorcia de ella para vivir con su amante, por adulterio con la cual tiene otros hijos que son bastardos. Asimismo, por una elección canónica legal de un Cardenal como Papa, este Cardenal deviene el padre legítimo de la Iglesia católica y el padre espiritual por la verdadera Fe de una multitud de verdaderos Católicos. Pero desde hace 50 años, como Papa Conciliar se prostituye yendo tras del mundo moderno, y por adulterio con éste engendra una nueva familia de bastardos Conciliares. Así, tanto como el mismo hombre puede ser padre de una familia legal y de una familia ilegal, así un Papa puede al mismo tiempo ser cabeza de la Iglesia Católica y de la Neo-Iglesia.

        En segundo lugar, así como el padre de familia tiene verdadera autoridad sobre su verdadera familia, pero no verdadera autoridad sobre su segunda familia porque no es su familia verdadera, así el Papa Conciliar tiene verdadera autoridad sobre los verdaderos Católicos, pero ninguna autoridad sobre la Neo-Iglesia con sus Católicos Conciliares. Y así como la primer familia necesita de su verdadero padre, y ambos, esposa e hijos, harán todo lo que puedan para traerlo de vuelta a casa pero él se aferra a su compañera en adulterio y a sus hijos ilegítimos que también harán todo lo que puedan para asirse a él, asimismo el Papa Conciliar, todavía respetado por los Católicos Tradicionales que claman a él para que haga su deber por ellos, prefiere a los Católicos Conciliares que tienen poco respeto real por él pero se aferran también a él para cubrir su estado ilegal de ellos.
Y, en tercer lugar, así como ninguna verdadera esposa aceptará ser puesta al mismo nivel que la compañera adúltera que la ha suplantado, ni los verdaderos niños (si suficientemente maduros) aceptarán ser adoptados por la falsa familia y así homologados a los bastardos, así mismo la Tradición es absolutamente incompatible con la Neo-Iglesia, ni tampoco los verdaderos Católicos aceptan ser incorporados en ella por cualquier tipo de acuerdo de rendición o traición a la Tradición. No es para ellos ir prostituyéndose tras su verdadero padre en su ambiente adúltero aún si él es su verdadero padre y ellos verdaderamente lo necesitan. Es para el padre retornar a su verdadera familia. Ni tampoco pueden los hijos legítimos razonablemente esperar traer a su padre de vuelta a casa reuniéndose con él en su entorno seductor. La probabilidad mucho mayor es que ellos también serán seducidos. El neo-modernismo es muy seductor!

         Esta comparación de cualquier Neo-Papa con un padre de dos familias es fecunda en muchos otros puntos porque pertenece a la naturaleza de un Papa ser un padre. Pero, “Cualquier comparación cojea” (otra brillante comparación), y la pierna mala de esta comparación consiste principalmente en el hecho de que mientras que la distinción entre dos familias de un único padre está perfectamente clara en la vida real, por el contrario la distinción entre la Iglesia Católica y la Neo-Iglesia, mientras que perfectamente clara en teoría, es muy difícil de desenmarañar en la práctica, porque ellas están casi desesperanzadamente entrelazadas en la vida real. Para mantener la cabeza católica en los hombros de uno, es tan necesario conocer la clara distinción en teoría como lo es reconocer la desesperada confusión en la práctica.


Kyrie eleison.