miércoles, 22 de enero de 2014

Fue alto grado masón hasta que Cristo se le apareció en Lourdes.

Y ahora cuenta sobre la logia [2013-04-08]
Es incomprensible que haya católicos masones.

Un alto grado de la masonería francesa, que sintió el llamado de Jesús en Lourdes,  confirma que el discurso de la “laicidad y tolerancia” que domina occidente en este momento es fruto de la masonería y que la organización cree que su peor enemigo es el Papa.



El médico cirujano francés Maurice Caillet, un ex masón y venerable maestro, que se convirtió al cristianismo, fue entrevistado el 20 de febrero por la Radio  Internet Culturacattolica.it  sobre la masonería, su labor subversiva y su conversión.

QUIEN ESTE CONVERSO EX MASÓN

Caillet, hijo de padres ateos y un enemigo declarado de la Iglesia desde la juventud se introdujo en la Gran Logia Oriente de Francia  en 1969 a la edad de 35 años en Rennes.  Está  es una de las má antiguas y poderosas logias.  Permaneció allí hasta el grado 18  de los Rosacruces. Entonces le dieron acceso a los más altos grados del Rito Escocés, que son desconocidos para la mayoría de los hermanos masones de grados inferiores. Caillet estaba interesado en el ocultismo, la magia blanca y la adivinación.

Él fue uno de los pioneros franceses de la planificación familiar en los años 70, y luchó por la distribución de anticonceptivos artificiales y la legalización del asesinato de niños no nacidos. Como miembro del partido socialista y amigo del presidente Mitterrand, cuando asumió como presidente, experimentó como maestro un explosivo interés por ingresar a la Logia. También le fue posible experimentar de primera mano la influencia de los hermanos de la logia en política, medios de comunicación, los negocios y el servicio público.
SU CONVERSIÓN
En 1984 acompañó a su esposa enferma a Lourdes, donde su vida dio un giro radical. La primera vez que presenció una misa en su vida, oyó
una voz “suave me llamaba, y no la voz de mi conciencia, sino que era una voz exterior. La voz me llamó por mi nombre y me dijo: Es bueno que me pidas curar a tu esposa. ¿Pero que tienes para ofrecerme?”

En ese momento, él se ofreció a sí mismo.
“Era todo lo que tenía para ofrecer. No es poco para un ateo, que desde hacía 40 años odiaba a la iglesia y a los sacerdotes”, dijo Caillet en uno de sus libros, que fue sobre el evento del principio de su conversión.

En la actualidad, es miembro honorario de la Alianza Vita,  que aboga por la protección de la vida por nacer. Caillet hoy es un comprometido activista contra el divorcio, el matrimonio homosexual, la eutanasia y la inyección de drogas letales, porque:
“es defender el orden perfecto de Dios, en contra de los planes destructivos de la masonería”.

Los libros de Caillet están en francés, italiano, portugués, español, y polaco.  Sobre el tema de la masonería, escribió, entre otras cosas: El secreto de las logias en la Luz de Cristo (1998), El hedonismo y el cristianismo (2001), Con Dios nada es imposible. El don de sanidad (2002), La Masonería: ¿Pecado contra el Espíritu? (2002), El ocultismo y el cristianismo. Ayudas distintivos (2005), Católico y masón: ¿es posible? (2008)

¿Qué es la masonería?

La Francmasonería es nebulosa. Las personas vienen por una variedad de motivos, así como el propósito de su membrecía es diverso. ¿Qué dicen ser? Oficialmente hablan de la buena voluntad y mejorar la raza humana. La razón humana con sus proyecciones y sus justificaciones es una especie de deidad para los masones.

¿Cómo sucedió?

La leyenda sostiene que la masonería especulativa en el siglo XVIII fue causada por una evolución de la denominada Francmasonería “operativa”. El mito dice (aunque hay varios) que la masonería moderna es la heredera de los constructores de las catedrales medievales. Por lo tanto, los masones afirman haber cambiado la construcción de edificios por la “edificación del mundo”. Y por las ideas, no el conocimiento práctico.

¿Es cierto que la Masonería está conectada al judaísmo?

Depende. No es fácil decirlo. Es cierto que en el interior de la logia, existe cierta “compatibilidad” entre la ideología judía – hebrea. Una esperanza completamente celestial y la ideología masónica, lo que representa una esperanza totalmente terrenal. Para los cristianos, esto es diferente.
En realidad, es importante destacar el impulso ideológico proviene del naturalismo en la masonería, de la filosofía de la ley natural, el nominalismo y también del protestantismo. La verdad es que la masonería tiene como objetivo imponer una religión universal, el judaísmo un Dios universal. También en este sentido hay una cierta compatibilidad.

¿Cómo se puede reconocer a un masón? ¿Es cierto que hay un reconocimiento entre los personajes?

Sí, hay signos. Pero también es cierto que existe un deber de confidencialidad. Por eso hay que muy cuidadoso en usar estas etiquetas más incógnitas. Aprendí, por ejemplo, más a menudo, que alguien que es de la masonería, porque él me dijo, su reconocimiento de gestos extraños.

¿Cómo salió de la masonería?

En 1984. Yo estaba con mi esposa muy enferma en Lourdes. Como no podía estar con ella en la piscina, accidentalmente entré en una cripta. Viví allí la Santa Misa por primera vez en mi vida. Y de pronto oí el llamado de

Cristo. Entonces – todavía no puedo explicar, incluso estos pequeños momentos – fui al pastor después de la misa y pedí por mi bautismo.

¿Cómo fue su conversión tomada por la logia a la que pertenecía?

Cuando anuncié en la reunión (en cada Logia se produce cada 15 días)… muy mal, realmente mal. Nadie me miró más. No sabían qué decir. La “tolerancia” que una vez conocí, que la masonería ha escrito grande en sus banderas, los desfiles que constantemente pasan, para los católicos no se aplica. Pero yo había estado esperando esto: El Papa es el enemigo número uno de los masones.

¿Hay católicos franceses que son masones?

Sí, hay católicos que son masones.

¿Incluso los sacerdotes y obispos?

Si hay obispos masones, no sé a ciencia cierta. Pero sé que hay obispos que – perdóneme la expresión – están coqueteando con la masonería y están hablando con ella. No entiendo… cuál es la intención que los lleva a hacerlo…

¿Cuáles son las cosas a las que la masonería da mayor atención?

Influir en la opinión pública. Especialmente en el tema, que lleva adelante la Masonería a nivel político y que considera importante para sus planes.
Aborto: el momento en que la ley fue discutida había ejercido una enorme presión sobre los medios para dirigir la opinión de las masas, pero aún más presión fue puesta sobre los políticos, que en 1974 no estaban en realidad resistiendo con determinación, por lo que la ley pasó sin problemas.
Hoy en día, los temas: el matrimonio gay, el relativismo, el libertinaje, la anticoncepción, el divorcio, el hedonismo, la auto-indulgencia, el rechazo del sufrimiento.

El hombre debe ser libre para disfrutar del placer. Este es el mejoramiento de la humanidad, a los fines de la masonería.

¿Cuál es el papel del ocultismo, esoterismo, magia?

La masonería no existiría sin misticismo, es una forma de esoterismo.
Y sus rituales tienen que ver con la magia, con la invocación a las fuerzas oscuras, a partir de la iniciación.
El lema de la masonería es liberté, égalité, fraternité, le será familiar. La interpretación de este lema no es otra cosa que una forma de imitación del cristianismo.

Incluso entonces me preguntaba a veces si el diablo no estaba presente en la masonería.
Sí, lo está. Yo mismo lo tuve en el momento, sentí esa presencia.

¿Puede haber reconciliación entre católicos y masones?

Es difícil. Aún más grave, sin embargo, es que los católicos no sepan exactamente por qué su pertenencia a la masonería es un pecado grave. Muchos simplemente no lo saben. Muchos dicen que la Iglesia no ha tomado medidas desde 1983 y que la excomunión fue levantada. No hay claridad.

¿La masonería acepta a los ateos?

Depende, el Gran Oriente de Francia, en teoría sí. La Gran Logia Nacional de Francia, en teoría no. Pero aun cuando este Gran Arquitecto del Universo, o cuando alguna forma de creencia en Dios es necesaria, de hecho, Dios no juega ningún papel. El deísmo tal vez.


Se habla en la masonería de los “niveles bajos” y “altos niveles”, pero también de una marcada similitud entre los hermanos masónicos. ¿Qué pasa con ella?

Es muy complicado. La mayoría de los que entran en la masonería no tiene la más mínima idea de lo que realmente es. Ud. simplemente no sabe en lo que se mete.

La masonería dividió a la humanidad en dos grupos: los iniciados, por lo que son los sabios, y los ignorantes. Masones y no masones.
En los bajos niveles, en especial los tres primeros grados no hay ni la más mínima idea de lo que está sucediendo en los altos grados.
Un aprendiz no sabe lo que un ayudante, los ayudantes no saben lo que el maestro sabe. Por lo tanto, aquellos que pertenecen a los grados inferiores, no son más que instrumentos para sus superiores. ¿Qué sucede en el “atelier de perfeccionamiento”? Un aprendiz no sabe.

Lo que sucede en la “Logia Azul”, en el “Johannesloge”, en el “Grundloge”. Pocas personas saben lo que está sucediendo. La diferencia es enorme.

Yo alcancé hasta el 18 grado de los altos grados, conozco que desde el grado 30 uno tiene que patear la “Tiara de los Papas” con los pies.
El Papa es el enemigo número uno. Todo el mundo lo sabe en realidad, incluso aunque no lo digas. La Iglesia Católica es universal, tiene un Papa que defiende la integridad de la fe. Una fe que “desafía al mundo” en sí. La Iglesia católica es el enemigo de la masonería.

¿Qué pasa con la afirmación de que los ritos masónicos son científicos?

Yo era un cirujano, un médico, y puedo decir que, desde un punto de vista científico, los ritos masónicos son simplemente absurdos.

¿Qué tan cerca está la política de la masonería?

Desde la Segunda Guerra Mundial hemos tenido en Francia al menos 50 ministros que eran miembros del Gran Oriente. El gobierno socialista actual, por ejemplo, es muy masón.
Vivimos en una sociedad sobre una base masónica, secular, uno o dos intelectuales ilustrados proponen convertir la Navidad en una “Fiesta de la Libertad” o “Fiesta de los Niños”. ¿La masonería también está detrás de estos planes? Oh, sí. Al igual que en su tiempo estuvo detrás de los planes para legalizar el aborto. Yo mismo he realizado abortos en Bretaña. En realidad, yo fui el primero en llegar, y ayudar a difundir este modelo de “progreso y tolerancia”. Y hoy en día, los temas son los que vemos todos los días.

¿Es cierto que usted ora por la conversión de los masones?

Todos los días. Muchos masones son hombres que han perdido su camino.
Se han perdido en busca de respuestas sobre la vida y el destino. Usted no sabe nada de Jesús. En la Francia de hoy, sólo unos pocos saben acerca de Jesús, como yo que no sabía nada de él. Yo ruego por ellos.


Fuentes:
Eponymous Flower, Signos de estos Tiempos
Article tomado de Foros de la Virgen María - http://forosdelavirgen.org


sábado, 18 de enero de 2014

ALGUNAS FRASES DESTACADAS

De Monseñor Lefebvre, tomadas de “El golpe maestro de Satanás”.


Monseñor Marcel Lefebvre

“Entonces tengamos confianza en lo que la Iglesia hizo siempre, no confianza en monseñor Lefebvre. Soy un pobre hombre como los demás, no tengo la pretensión de ser mejor que los demás, muy al contrario.”

“Eso es todo. Permanezcamos en la serenidad, permanezcamos en la Fe. Y si, por ven­tura, nosotros no enseñásemos la Fe aquí, entonces dejadme, si no os enseño aquí la Verdad católica, partid, queridos seminaristas, ¡no os quedéis! Es un deber vuestro.”

“Hemos elegido. Hemos elegido ser obedientes en la realidad a todo lo que los Papas enseñaron durante veinte siglos, y no podemos creer que el que está en la sede de Pedro no quiera enseñar esas cosas, no lo podemos imaginar. Si por azar lo hiciera, pues bien, Dios lo juzgará. Pero nosotros no podemos ir al error porque haya una especie de ruptura en la cadena de los sucesores de Pedro.”

RESPUESTAS A DIVERSAS CUESTIONES DE ACTUALIDAD

Esta es la última entrega de “El golpe maestro de Satanás”,
El capítulo que cierra el libro.
Creemos no es redundar el repetir y recalcar el tener en cuenta
 la fecha, la oportunidad y el auditorio al que fueron dirigidas
estas reflexiones y afirmaciones de Monseñor Marcel Lefebvre
pues, pasando el tiempo y mucha agua debajo del puente,
 muchas cosas fueron clarificándose más
y la actitud de Monseñor, más prudente y dubitativa al principio
sobre este drama de la Iglesia,
 fue resolviéndose en otra actitud más firme y decidida.
Hasta llegar, antes de su muerte, a la conclusión de que,
con la Roma actual,
 no era ya posible entendimiento alguno y solo cabía esperar,
de ésta, con la Gracia de Dios,
una conversión de Roma a la Tradición,
al depósito inmutable del Evangelio de Cristo. 


Monseñor Marcel Lefebvre


Ecône, 24 de febrero de 1977 

 Este texto estaba destinado
a los alumnos del Seminario de Ecône.   
Hemos sido autorizados a publicarlo aquí.


VII

 1. ¿Cuál debe ser nuestra actitud respecto del Papa Pablo VI?

Esta actitud será diferente según la manera como se defina al Papa Pablo VI, porque nuestra actitud hacia el Papa, como Papa y sucesor de Pedro, no puede cambiar.
La cuestión es, pues, en definitiva: ¿el Papa Pablo VI ha sido o es todavía el sucesor de Pedro? Sí la respuesta es negativa: Pablo VI no ha sido nunca Papa o ya no lo es, nuestra actitud será la de los períodos "sede vacante"; eso simplificaría el problema. Algunos teólogos lo afirman, apoyándose en las afirmaciones de los teólogos del tiempo pasado, admitidas por la Iglesia, y que han estudiado el problema del Papa hereje, cismático o que abandona prácticamente su cargo de Pastor supremo.

No es imposible que esta hipótesis sea algún día confirmada por la Iglesia.  Porque tiene en su favor argumentos serios. En efecto, son numerosos los actos de Pablo VI que, reali­zados por un obispo o por un teólogo hace veinte años, hubiesen sido condenados como sospechosos de herejía, que favorecen la here­jía. Ante el hecho de que el que realiza esos actos es quien ocupa el trono de Pedro, el mundo aún católico, lo que queda de él, estu­pefacto, perplejo, prefiere callar más bien que condenar, prefiere asistir a la destrucción de la Iglesia antes que oponerse a ella, a la es­pera de días mejores.

Sin embargo, queda por saber en qué me­dida el Papa es el verdadero responsable de esos actos que favorecen la herejía. Algunos responden que no lo es en absoluto, que está drogado, prisionero, etcétera. Es una res­puesta que no parece admisible. El Papa se muestra en plena posesión de sus medios, muy consciente de su firme deseo de hacer aplicar el Concilio y las reformas que de él derivan.

Entre las dos hipótesis, la del Papa hereje y que ya no es, por consiguiente, Papa, y el Papa irresponsable, incapaz de cumplir su cargo por la tiranía ejercida por los que lo rodean, ¿no hay una respuesta más compleja pero quizás más real: la de Pablo VI, liberal, en un grado muy profundo? Su liberalismo toma sus raíces en Lutero, Jean-Jacques Rousseau, Lamennais, luego en personajes que ha conocido Marc Sangnier, Fogazzaro, el "Maritain malo", Teilhard de Chardin, La Pira, etcétera.

Paulo VI


Formado en el liberalismo que es la incohe­rencia intelectual y la incoherencia práctica, como lo define el Cardenal Billot, él encarna una teoría católica o catolizante y una práctica fundada sobre los falsos principios del libe­ralismo, del mundo moderno, principios en los que están imbuidos los enemigos de la Iglesia: protestantes, masones, marxistas; principios de una filosofía hegeliana, subjetivista, irreal, evolutiva, que está en la base de la democracia, de las falsas libertades indivi­duales; todo eso bajo un espejismo de pro­greso, de mutación, de dignidad de la persona humana, etcétera.

Esta incoherencia esencial del liberal le da un doble rostro, una doble personalidad, una dualidad constante que provoca la autodestrucción.

Se puede decir que no hay peor mal que el de tener en la Sede de Pedro a un liberal convencido. De ahí la alegría de los enemigos de la Iglesia, quienes la manifiestan pública­mente. De ahí también el bloqueo de las reac­ciones de los católicos fieles por el rostro aparentemente tradicional del Papa.

Es un segundo Lamennais, torturado, in­quieto, capaz de gran sentimentalismo y de reacciones crueles.

Me parece que esta respuesta corresponde mejor a la historia del liberalismo y a la del propio Pablo VI. Ella explica mejor todo lo que hizo y sigue haciendo. Ella ilumina el Concilio Vaticano y el período posconciliar. Echa una luz lóbrega sobre el Vaticano y los agentes que allí operan, de conformidad con lo que han hecho los verdaderos liberales du­rante dos siglos.

Nuestra conclusión, en este caso, es la si­guiente: estamos con Pablo VI, sucesor de Pedro cuando cumple su papel; nos negamos a seguir a Pablo VI, sucesor de Lutero, de Rousseau, de Lamennais," etcétera.

El Magisterio oficial y perpetuo de la Igle­sia nos permite ver cuándo Pablo VI obra de una manera o de otra.

Estimamos nulos todos los esfuerzos, to­dos los actos, todas las contrariedades que nos vienen de él para obligarnos a seguir a Pablo VI liberal y destructor de nuestra Fe; aceptamos, por el contrario, todos los actos tendientes a sostener nuestra Fe católica, por­que en la Iglesia, por voluntad de su Funda­dor y por la naturaleza misma de la Iglesia, todo está ordenado a la Fe, prenda de la vida eterna: todos los poderes, todas las leyes es­tán ordenados a ese fin. Utilizar esos poderes y esas leyes para la ruina de la Fe y de las instituciones de la Iglesia es un evidente abu­so de poder y una abierta desobediencia a Nuestro Señor. Colaborar con esta ruina, so­metiéndose a un mandamiento inmoral, es contribuir a la desobediencia a Nuestro Señor.

Si pareciera imposible, como lo afirman los progresistas y los que siguen a Pablo VI con los ojos cerrados, que el Papa Pablo VI sea verdaderamente Papa y favorezca al mismo tiempo la herejía, y, por consiguiente, si pareciera que es contrario a las promesas hechas por Nuestro Señor Jesucristo que un Papa sea profundamente liberal, entonces se­ría preciso adherirse a la primera hipótesis. Pero eso no parece evidente. Es el cardenal Daniélou quien dice, en la última obra publi­cada al respecto, que el papa Pablo VI es un liberal.

De todas maneras, debemos rezar mucho por el Papa para que guarde fielmente el de­pósito de la Fe que le ha sido confiado.




2. ¿Cuál debe ser nuestra actitud respecto de la nueva Misa, y por este hecho, respecto de toda la reforma litúrgica, incluyendo la re­forma del breviario, del calendario litúrgico, del rito de los difuntos, etcétera?

Acá también nuestra actitud dependerá de la definición que demos de esta reforma.

Si estimamos esta liturgia reformada como herética e inválida, ya sea a causa de las mo­dificaciones introducidas en la materia y en la forma, ya sea a causa de la intención del reformador inscrita en el nuevo rito y con­traria a la intención de la Iglesia Católica, es evidente que nos está prohibido participar en esos ritos reformados: participaríamos en una acción sacrílega.

Esta opinión se apoya sobre razones serias, pero no absolutamente evidentes. Por ello, me   parece   imprudente   afirmar   que   pecan gravemente todos los que participan, de cual­quier manera que sea, en un rito reformado.

Dejando de lado las personas que confieren los sacramentos según este nuevo rito, si se considera la reforma general en los textos pu­blicados por Roma, nos vemos obligados a decir, con los cardenales Ottaviani y Bacci, que estos ritos se alejan de manera en verdad inquietante de los textos definidos sobre ese tema en el Concilio de Trento. La preocupa­ción de un ecumenismo exagerado aproximó de tal manera esta reforma a la reforma pro­testante que de ello resulta un grave peligro de disminución de la Fe y hasta de pérdida de la Fe para quienes usan esos ritos de ma­nera habitual y constante, y esto incluso en el caso de quienes se esfuerzan por guardar las apariencias de la Tradición.

Este juicio se emite sobre los textos refor­mados oficiales: "faventes heresiam".

Esos textos concluyen pues por ejercer una influencia sobre la intención de muchos sacer­dotes, sobre todo de los jóvenes, alejándolos de la intención de hacer lo que hace la Iglesia Católica, de ahí los riesgos de invalidez.

En efecto, los textos nuevos han eliminado las alusiones al Sacrificio propiciatorio, han aumentado la atmósfera de comida, de Cena, en detrimento del Sacrificio; han disminuido la adoración, las señales de la Cruz, las ge­nuflexiones.

Todo en el nuevo rito tiende a reemplazar el dogma católico sobre la Misa y definido por el Concilio de Trento, por las nociones protestantes.

De esta manera, la intención terminará por aplicarse a un rito protestante y ya no a lo que hace la Iglesia de siempre y para siempre.

Hay que añadir las malas traducciones, las adaptaciones, la creatividad, etc., otras tantas causas de invalidez posible, y, en todo caso, de sacrilegios.

La conclusión es evidente: es un deber abs­tenernos habitualmente, no aceptar asistir si­no en casos excepcionales: casamiento, entie­rro, y cuando se tiene la certeza moral de que la Misa es válida y no sacrílega.

Y esto vale para toda la reforma litúrgica.

Es mejor no asistir sino una vez al mes a la verdadera Misa y si fuera necesario incluso de manera más espaciada todavía, antes que participar en un rito que tiene sabor protes­tante, que nos priva de la adoración debida a Nuestro Señor y tal vez hasta de Su pre­sencia.

Los padres deben explicar a sus hijos por qué prefieren rezar en casa antes que concu­rrir a una ceremonia peligrosa para su Fe.

Sin palabras


3. Sobre la jurisdicción para los jóvenes sacerdotes de la Fraternidad.

Las leyes naturales y sobrenaturales, es de­cir, el Decálogo y el Derecho Canónico, están todas ordenadas a la vida. Por eso, el legisla­dor ha previsto que, en peligro de muerte y, sobre todo, de muerte sobrenatural, o incluso en los casos urgentes en que se requiere el empleo de los medios necesarios para conser­var la vida sobrenatural, los poderes son con­cedidos por el Derecho a quienes tienen la facultad radical de adquirirlos (C.I.C. 882; 2261,2).

Ahora bien, en el ambiente de la reforma litúrgica, las dudas sobre la validez de los Sacramentos se tornan mes a mes más nu­merosas. Los propios ritos nuevos llevan en sí serias dudas. Las almas están en una situa­ción de continuo peligro de muerte.

Es pues normal e incluso necesario que los sacerdotes utilicen esos poderes excepcionales para ir en socorro de esas almas abando­nadas y que languidecen.

La censura en que hubieran incurrido, in­cluso si fuese válida, no podría dispensarlos de ir en socorro de las almas que les suplican les comuniquen la gracia que les es necesaria para su vida sobrenatural y que están ciertas de recibir por el ministerio de esos jóvenes sacerdotes, puesto que ellos utilizan los ritos milenarios que la Iglesia Católica ha emplea­do siempre para transmitir la gracia.

Eso vale para los bautismos, confesiones, extremaunción.

Para el matrimonio, son los propios futuros esposos quienes reciben esta autorización por el Derecho, y el sacerdote que no es delegado oficialmente debe, sin embargo, ser testigo del Sacramento del matrimonio si está cerca y si ningún otro sacerdote puede o quiere asistir (Canon 1098).

Lo que interesa gravemente es que en cada priorato2 se lleven con exactitud los registros concernientes a la recepción de los Sacramen­tos, para que cuando se vuelva a una situación normal esos registros sean colocados en los archivos de las diócesis, al menos una copia. (Deben redactarse siempre en ejemplar doble, de los cuales uno debe remitirse a los archi­vos del distrito cuando esté completo).

2    Véase nota de la pagina 79.


4. ¿Cómo considerar el retorno a una si­tuación normal?

Como se trata del porvenir, sabemos que pertenece a Dios y que es, pues, difícil hacer previsiones.

Sin embargo, comprobemos en primer lu­gar, que la anomalía en la Iglesia no vino de nosotros, sino de aquéllos que se esforzaron por imponer una orientación nueva a la Igle­sia, orientación contraria a la Tradición e in­cluso condenada por el Magisterio de la Iglesia.

Si parecemos estar en una situación anor­mal es porque aquéllos que hoy tienen la autoridad en la Iglesia queman lo que antes habían adorado y adoran lo que antes era quemado.

Los que se han apartado de la vía normal y tradicional son quienes tendrán que volver a lo que la Iglesia ha enseñado siempre y a lo que siempre ha realizado.

¿Cómo podrá hacerse esto? Humanamente hablando, parece sí que sólo el Papa, digamos un Papa, podrá restablecer el orden destruido en todos los campos.

Pero es preferible dejar estas cosas a la Providencia divina.

Sin embargo, nuestro deber consiste en ha­cer todo para conservar el respeto de la jerar­quía en la medida en que sus miembros aún forman parte de ella, y saber hacer la distin­ción entre la institución divina a la cual de­bemos estar muy aferrados, y los errores que pueden profesar unos malos pastores. Debe­mos hacer cuanto sea posible para iluminarlos y convertirlos por nuestras oraciones, y nues­tro ejemplo de mansedumbre y firmeza.

A medida que se fundan nuestros prioratos tendremos esta preocupación de insertarnos en las diócesis mediante nuestro verdadero apostolado sacerdotal sometido al sucesor de Pedro, como sucesor de Pedro, no como su­cesor de Lutero o de Lamennais. Tendremos respeto e incluso afecto sacerdotal por todos los sacerdotes, esforzándonos por darles la verdadera noción del Sacerdocio y del Sacri­ficio, por acogerlos para retiros, por predicar misiones en las parroquias como San Grignion de Montfort, predicando la Cruz de Jesús y el verdadero Sacrificio de la Misa.

Así, por la gracia de la Verdad, de la Tra­dición, se desvanecerán los prejuicios a nues­tro respecto, al menos de parte de los espíri­tus todavía bien dispuestos y nuestra futura inserción oficial se verá, por ello, grandemen­te facilitada.

Evitemos los anatemas, las injurias, las pu­llas, evitemos las polémicas estériles, rece­mos, santifiquémonos, santifiquemos las al­mas que vendrán a nosotros cada vez más numerosas, en la medida en que encuentren en nosotros aquello de lo cual tienen sed: la gracia de un verdadero sacerdote, de un pas­tor de almas, celoso, fuerte en su Fe, paciente, misericordioso, sediento de la salvación de las almas y de la gloria de Nuestro Señor Jesu­cristo.


El Padre Pio celebrando la Santa Misa