sábado, 12 de diciembre de 2015

LAS FORMAS ARTÍSTICAS Y EL ARTE SACRO



Detalle del portal de la Catedral de Reims, en Francia



Las verdaderas  formas artísticas se adecúan a la idea de la obra naturalmente.

La obra en sí, el fin de la obra, exige unas formas determinadas por los requerimientos intrínsecos de la obra misma. “La obra pide los medios requeridos.
”
Cuando esta unión, entre la idea de la obra y los medios para plasmarla, se produce de un modo maravillosamente perfecto, podremos calificarla entonces  de “obra maestra”. Con esta denominación la estaremos elevando por sobre otras obras - menos logradas o fallidas - a modo de un ejemplo, o modelo a imitar. A imitarlo, pero no en sus apariencias exteriores, de un modo servil y mecánico, sino, a imitarlo en el trabajo y en la búsqueda paciente, para  hallar la adecuación  de los medios con la idea  a fin de lograr, de ese modo, su más perfecta realización.

Una obra puede fallar por dos razones: o porque los medios artísticos no se adecúan a la idea; o porque la idea no  es buena, o es  mediocre, y no hay medios por los que pueda ser salvada.

La idea misma dicta los medios a emplear, es decir, no solo los medios, sino también el “cómo”, la manera de aplicarlos. Es el artista mismo quien debe descubrir esto. Tal vez, los medios de algún modo ya estén exigidos de antemano al artista. Por ejemplo: Un arquitecto ha sido escogido para realizar un templo de piedras. He aquí impuesta ya  una condición con la elección de un material: la piedra. Éste es el material exigido como fundamental para la realización de la obra encargada. El templo contará también con imágenes esculpidas en madera, (otro medio condicionante) para lo cual ya se ha elegido a determinado escultor. El arquitecto tendrá que considerar, al diseñar el proyecto, la participación de éste escultor, el material ya determinado en que trabajará (la madera) y su posible armonización con la piedra. Además del “estilo” que se exigirá a la obra total. La obra total estará regida aquí por la arquitectura, la cual mandará sobre todas las demás artes menores  que completarán la obra en un todo armónico y coherente.



Desde la Santa Síndone: Un icono griego, un mosaico de Santa Sofía y un Cristo “naturalista” de Rafael Sanzio, ya en el Renacimiento. Declinación del arte sagrado. Desde el acento puesto en el misterio teológico, a la preocupación de la representación solo “naturalista” de la imagen sacra.

La idea - que estará sobre todo el conjunto de la obra - es el uso, o el fin para la cual la obra se destinará.  Si la construcción arquitectónica estará destinada  - como en este caso - a un uso sagrado, todo deberá llevar a alcanzar este fin hasta en los mínimos detalles. Todo debe conducir a lograr este fin sagrado que persigue la obra. Si se desvía de su idea primordial, llevará al fracaso de la idea. Por ejemplo, que el templo no evoque, o no manifieste, este propósito sacro, su función de templo, desde el primer momento, deberá ser manifiesto. Confundir el templo con una fábrica,  o con un edificio destinado a oficinas, o con un club deportivo; no habremos logrado el propósito específico de la obra. El fin principal de un templo es el culto debido a Dios. Es la casa de Dios. Es casa de oración. Lo cual quiere decir que, TODO en ella, “diga” esto mismo, señale esto mismo, nos lleve a esto mismo. Nos ayude a esto mismo. Desde su conformación simbólica - como edificio sagrado, hasta hacer posible la acción sagrada litúrgica, en su orientación, en la disposición del ámbito, en la iluminación, en la acústica, que facilite el recogimiento para la meditación y la oración, etc.

En la mentalidad actual, y en los fundamentos de la llamada arquitectura moderna, se insiste en la idea de la “funcionalidad” - entendiendo por tal cosa las necesidades físicas y materiales del hombre en primer lugar, como su única y principal necesidad. No se tienen en cuenta las necesidades psicológicas y espirituales de los concurrentes. Hay una concepción igualitaria de la arquitectura. No deben existir diferencias ni jerárquicas, ni de  a función que cumplen. Son todas sus realizaciones comparables a máquinas - cuya función desconocemos hasta verlas funcionar. En algún sentido podríamos llamarlas construcciones abstractas. Pero esta concepción errada constituye un obstáculo grave en el ámbito sagrado para su uso religioso. Y son una consecuencia de sus principios “filosóficos” (ateos y materialistas) en la concepción modernista de la arquitectura. Concepción que llama a una casa: una “máquina” para vivir y nombra a una silla: “máquina” para sentarse (Le Corbusier).  En realidad esta es la filosofía que prima e informa la mentalidad de la sociedad moderna y de su arquitectura.  No considera al hombre más que como otra máquina, carente de alma y espíritu.



Composición “A”, 1920, por el holandés Piet Mondrian. El arte para el nuevo hombre tecnológico. Para modelar su mente a modo de máquinas. Modelo también para la arquitectura moderna, esencialmente geométrica.

La Catedral gótica de Chartres. La ciudad de Dios. El empuje del alma hacia lo alto. La luz transfigurada por los vitrales, como las almas por la luz divina.

Convento de La Tourette, por Le Corbusier, 1957-1960. ¿Una fábrica de monjas? ¿Un club deportivo? ¿Un centro comercial?


Por eso esta mentalidad es estéril para crear unas formas artísticas capaces de manifestar, de algún modo, el mundo religioso y metafísico que creó las catedrales del medioevo, por citar un ejemplo. El mundo de hoy - dominado por la máquina y la técnica - solo es capaz de “abrir” su mente a una falsa trascendencia (el hombre no puede vivir sin trascendencia). Acude entonces a una “trascendencia” negativa, hacia abajo, oscuramente subterránea.  El cielo está vedado, cerrado,  negado a la contemplación por principio. “Debemos expulsar a las catedrales del centro de las ciudades” clamaba Le Corbusier, tal vez el principal artífice de la arquitectura contemporánea. Todo está clausurado y aprisionado en este solo mundo inmanentista, abierto solo a las profundidades tenebrosas e infernales. (Surrealismo).

Con esto afirmamos que las formas artísticas producidas por esta mentalidad atea y anti-tea, no solo son estériles para representar lo sagrado - que está por encima del hombre - sino que aún es incapaz de producir un verdadero arte. Porque el verdadero arte está ligado - por esencia - a lo que los antiguos llamaron los “trascendentales”: el Bien, la Verdad y la Belleza. Intentar crear algo religioso utilizando las formas estériles del arte moderno solo produce el efecto contrario a lo que se pretendía alcanzar: un arte religioso y sacro como soporte y ayuda para la acción sacra. Existen esas formas sacras, ya creadas en otras épocas,  las cuales siguen siendo válidas aún hoy en casi todos sus aspectos. Lograr una posible “traducción” válida de ellas al tiempo actual no parece ser del todo posible. La época actual debería convertirse a la Fe para poder llegar a crear un arte auténticamente religioso y trascendente. 

No es imitando las formas del arte moderno como se conseguirá llegar a crear un arte sagrado. El efecto contrario es lo que realmente se logra, es un verdadero efecto de desacralización. De destrucción de lo sagrado. Para ganar al mundo ateo y descreído, no es posible hacerlo con los mismos medios creados precisamente para negarlos.  Los sacerdotes deben instruirse seriamente en estas cuestiones sobre el arte, y sobre el arte sacro especialmente. Para  ser verdaderos  guías teológicos de los artistas. No puede quedar sobre los artistas la responsabilidad y la ciencia teológica. Esto no depende de su gusto y sensibilidad personal. El arte sacro no es una expresión personal del artista sino la manifestación de la Iglesia de Cristo. No depende de una individualidad sino de lo que siempre ha tomado la Iglesia como la manifestación más digna de lo sacro y doctrinalmente ortodoxo. La destrucción de la Liturgia tuvo bien en cuenta estas cosas para lograr sus fines de destrucción de ella y su efectividad como guía y soporte teológico y doctrinal en la espiritualidad de los fieles.





Del artista barroco Caravaggio: naturalimo y teatralidad. ¿En dónde está el misterio sacro de la Redención?

Graham Shutherland, 1946. Figuras grotescas. Nada sagrado. Una burla perversa de los sufrimientos de Nuestro Señor.

Un “descendimiento” armado con mis compañeros de oficina. Fue muy divertido - podría decir el autor de esta obra Steve Hawley. 1988-90. No saben lo que hacen.

Esto último no merece siquiera un comentario. Anthony Caro. 1989.



Incorporar formas modernas en las iglesias es el resultado de varios factores, todos ellos negativos. Convertirse al arte moderno es convertirse a la mentalidad moderna. Convertirse al mundo moderno que se aleja más y más de Dios. Sus formas artísticas están adecuadas a su mentalidad. El efecto que producen es aquél para lo cual que fueron conformadas. Están pensadas para crear al hombre nuevo tecnológico y sin Dios (Piet  Mondrian). 

Comenzar creyendo que las formas artísticas modernas son indiferentes,  inofensivas, o neutras  para el culto, es desconocer la naturaleza profunda del hombre. Es no haber aprendido nada sobre el  mal que religiosamente han  producido - y que salta a la vista - desde hace muchos años. El mundo es quien debe convertirse a Dios, no los creyentes convertirse al mundo. Eso es apostasía. Si la jerarquía eclesiástica, hasta en sus más altas puestos, ha consentido con esto,  es porque ha pactado con el mundo y apostatado de Dios,  para su propia destrucción. Y, quienes le sigan, perecerán también con ellos.
                                                         
       
La Neo-Capilla modernista de  la Neo-Fraternidad.
Imagen ¿de Nuestra Señora?
                    
 
 
La Neo-Fraternidad ¿Quiere demostrar su afinidad y buena voluntad
para con Roma? La Roma modernista se ha convertido en el mejor propagador de la mentalidad modernista.
La mentalidad modernista prepara el camino del Anticristo.
La Neo-Fraternidad traiciona los propósitos por las que fue creada:
Resistir a Roma siendo fieles al Depósito de la Fe.
                                                 
¿Quién de estos religiosos
será el asesor teológico del “artista”?

¿O no lo hay?
                                                                                   

¿Es esto una capilla o una “disco”?


El arte moderno, creado por la mentalidad modernista, no solo está conformado por esta mentalidad, sino que también  lleva indefectiblemente a conformarnos también con ella.

El camino para haber arribado a esta situación nefasta, lleva recorrido ya varios siglos de decadencia religiosa que no podemos describir ahora. A grandes rasgos solo indicaremos algunos sucesos históricos que le han ido conformando progresivamente.  A veces de un modo sutil, a veces violentamente, con algunos tímidos retrocesos aparentes, pero siempre ganando el terreno conquistado. Comenzó casi violentamente en el llamado “Renacimiento” - el cual significó el ingreso del arte religioso y sagrado - en el naturalismo.

Se fue consolidando con los efectos psicológicos, dramáticos y teatrales del Barroco. 

Luego en el romanticismo con una piedad sensiblera y blandengue comenzó a disolver paulatinamente el verdadero espíritu religioso; para culminar, luego, en una reacción explosiva disgregando a todas las artes entre sí y creando un caos en todas las manifestaciones artísticas.  
El esteticismo puro - o “el arte por el arte” (verdadera herejía artística, porque destruye su misma naturaleza) 
Y el mal  llamado surrealismo (El nombre de “Surrealismo” viene del francés y significa = “por encima de la realidad” cuando es todo lo contrario de ello) El surrealismo no intenta elevarse sobre la realidad. Todo lo contrario escava un túnel hacia abajo, hacia un mundo de pesadilla, un mundo oscuro, infernal. Son los efectos producidos por el caos y el desequilibrio interior del hombre. Un hecho sintomático del estado espiritual a que ha llegado la humanidad - calificado muy acertadamente por el filósofo del arte Hans Sedlmayr como “la pérdida del centro”, en su famoso y “misteriosamente” desaparecido libro: “El arte descentrado”.


Mosaico medieval oriental
de Nuestra Señora con el Niño

Pintura de La Madonna con el Niño.
 Rafael Sanzio renacentista.
El naturalismo más crudo
desplaza el gran abismo existente de María
entre todas las demás mujeres y
al Niño de todos los niños. 

Podrían ser la vecina de Rafael con su hijito.
Escultura modernista de
la Santísima Virgen María.

Imagen que nos dejó de sí misma 
milagrosamente
 Nuestra Señora de Guadalupe.  



En la sala Paulo VI, en el Vaticano. La enorme escultura en bronce que la domina representa – o pretende representar-- La Resurrección de Cristo. Parece más bien un Cristo que no logró salir de los Infiernos. Satánica representación de la Resurrección. Ésta es otra muestra de quienes están gobernando en el Vaticano: los anticristos.

                                                 
Consentir en las formas modernas para representar lo sagrado es un síntoma de ceguera espiritual y religiosa. 
“¿Qué unión puede haber entre la luz y las tinieblas?” dice San Pablo. Los que proceden según este modo están colaborando con la venida del Anticristo. Allanando su camino como sus profetas propios. Esta ceguera es un castigo por la falta de fe en Jesucristo y en su Iglesia. Es la ceguera anunciada como castigo para creer en las mentiras y  en la seducción del Anticristo.

--“Mirad que os lo anuncié antes”. “Porque vendrán muchos diciendo “yo soy el Cristo”. “Porque aparecerán muchos falsos Cristos” y, “Si os dijeren: Cristo está aquí o allá, no vayáis” y: “El que perseverare hasta el fin, ése se salvará”. Éstas son las advertencias de Nuestro Señor.

“Conserva lo que tienes” - le dice el Ángel a una de las iglesias de los últimos tiempos. Es tiempo de guardar, sostener y defender  aquello recibido a través de los siglos como un gran tesoro. Es hora de resistir a los ataques del enemigo. Santo Tomás de Aquino nos dice en su Summa Teológica que se necesita mucha más fortaleza para resistir que para atacar.

Resistamos en la fe en todo aquello que hemos recibido por la Tradición, guardado como un tesoro. “Tesoro conservado en vasos de barro” – que eso es lo que somos..

Cristo nos ha prometido:

“Yo estoy con vosotros todos los días, hasta la consumación del siglo”.



Alberto M. Borromeo






Ráfaga de Beethoven

Comentarios Eleison 
por su Excelencia Richard Williamson
Número CDXXXIX (439)
12 de diciembre de 2015

Monseñor Richard Williamson

Beethoven se eleva sobre la música de hoy.
Sonatas de él, a escuchar a un joven voy.

En dos meses más, desde las 18:00 horas de la noche del Viernes 19 de Febrero hasta el mediodía del Domingo 21 de Febrero, tendrá lugar aquí en Broadstairs una ráfaga de tres días sobre la música de Beethoven. Un joven pianista estadounidense que puede leer a la vista cualquiera de sus 32 sonatas para piano, y que ama a todas ellas, cruzará el Atlántico para ejecutar algunas de ellas para nosotros, aún no sabemos cuales.

Sin duda, él ejecutará las tres grandes favoritas, Patética, Claro de Luna y Appassionata, y Waldstein tambien, pero habrá tiempo para que él analice y presente muchas otras. Por ahora no habrá un programa fijo para los dos días. Habrá lugar para abundantes preguntas, discusión e improvisación. Un cierto obispo también contribuirá al análisis de su compositor favorito con cierta profundidad. El propósito de este fin de semana será el que los participantes se lleven con ellos una comprensión que pueden no haber tenido antes, de cómo la música clásica funciona y qué es lo que hace de Beethoven, en particular, uno de sus más famosos compositores.

Pero, alguien objetará, ¿qué tiene que ver la música, especialmente la música revolucionaria, con la defensa y propagación de la Fe católica? La respuesta aquí tiene que ser breve. En primer lugar, que nadie desprecie la música. Ambos, la Iglesia Católica y el Demonio, están agudamente conscientes que la música es un lenguaje singularmente capaz de expresar y de dar forma a lo que sucede en el alma humana y, por consiguiente, de influenciar la dirección que un alma está tomando, hacia el Cielo (canto Gregoriano) o hacia el Infierno (¿no es que las víctimas del reciente tiroteo en París estaban justo tomando parte en una canción de rock que invocaba al Demonio?). Casi todo ser humano tiene alguna u otra música en su alma, y esa música normalmente está profundamente arraigada , para bien o para mal. Sería apenas una exageración decir que si un hombre no tiene en él la música de su religión, tendrá en él la religión de su música, por ejemplo la del Diablo. Los católicos que se dan cuenta de que la música que aman no va mucho más allá del Pop o del Rock, podrían bien aprovechar la oportunidad para llegar a manejar la música clásica, por vía de una estudiosa ráfaga de Beethoven.

Ahora bien, es verdad que hay una gran cantidad de música más elevada que Beethoven. Él nació bajo el Antiguo Orden, 19 años antes de que la Revolución Francesa estallara en 1789, pero murió 38 años más tarde cuando la época Revolucionaria moderna estaba bien encaminada, en 1827, así que su vida montó a horcajadas esa convulsión tremenda que él expresó musicalmente en un número de sus piezas maestras, notablemente en la sonata para piano Appassionata y en su Sinfonía Heroica, dedicada originalmente a ese héroe de la Revolución, Napoleón Bonaparte. Sin embargo, cuanto la relativa serenidad de las piezas maestras musicales previas a la Revolución está libre de su agitación y disturbio Romántico, al mismo tiempo tanto más está alejada de nuestro propio mundo de hoy que está marinado en la Revolución. Por consiguiente, Beethoven puede hablar a las almas de hoy que encuentran poco o ningún interés en la música de maestros anteriores a él. Tampoco es Beethoven solamente Revolucionario. El poder único de sus piezas maestras más amadas deriva de que su vino Romántico está contenido y organizado dentro de los cueros clásicos que heredó de Haydn y Mozart.

Ludwig Van Beethoven
Para darnos una idea de números, por favor déjennos saber si usted planea asistir al fin de semana de Beethoven. Fuera de estación, las pensiones locales deben tener abundancia de piezas para pasar la noche. Y si los lectores masculinos preferirían algo más directamente católico, que ellos se inscriban tan pronto como sea posible para los Ejercicios Ignacianos a ser dados aquí por el Padre Abraham y por mi entre las 18:00 horas del 26 de Diciembre y las 18:00 horas del 31 de Diciembre.


Kyrie eleison.


sábado, 5 de diciembre de 2015

Novus Ordo Missae – III

Comentario Eleison
Por monseñor Richard Williamson
Número CDXXXVIII (438)
05 de diciembre de 2015

Monseñor Richard Williamson



Católicos, ¡sean generosos! La meta de Dios en acción
Es salvar a muchas almas fuera de la “Tradición”.

          Si la evidencia en favor de los milagros eucarísticos que abrían tenido lugar dentro de la Iglesia Novus Ordo (ver CE 436 y 437) es tan seria como lo parece, sigue que los Católicos deben conformar sus mentes a la mente de Dios y no al revés. Y, los Católicos adheridos a la Tradición tienen una especial necesidad de resolver lo que Dios quiso significar con esos milagros, porque estos fieles de la Tradición no entenderán fácilmente lo que Él haya podido significar cuando que saben cuán desagradable debe ser para Él la Misa Novus Ordo (NOM) en sí misma.

          Por muchos siglos Dios ha realizado tales milagros. La razón primaria ha sido siempre fortalecer la fe de los Católicos en una verdad de la Fe que no es fácil de creer, pero está muy cercana al Corazón de Dios. Que luego de la Consagración del pan y del vino durante la Misa, Dios mismo tome el lugar de sus sustancias, es un acontecimiento tan fuera del curso normal de la naturaleza, que esta invención del amor de Dios deseando darse a Sí mismo como comida y bebida para su grey puede ser práctica, pero parece también increíble. Así que en debidos momentos y lugares, Dios ha operado milagros visibles bajo una u otra forma para ayudar a las almas dubitativas a creer. Una razón secundaria para estos milagros, especialmente donde haya habido alguna u otra profanación de la Sagrada Eucaristía, es para recordarles a los Católicos el tratamiento sagrado y la adoración que siempre se les debe a las humildes apariencias detrás de las cuales Dios mismo se esconde.

         Ambas de estas razones se aplican hoy en día cuando el NOM ha disminuido severamente  el sentido de la Presencia Real, sin siempre anularla (ver CE 437). ¿Quién puede negar que el rito del NOM y su práctica a través de la Iglesia Novus Ordo, por ejemplo, la Comunión de pie y en la mano, han conducido a incontables Católicos hacía el descreer en la Presencia Real e a incontables sacerdotes hacía el carecer del debido respeto en su manejo de la Santa Eucaristía? ¿Quién puede negar que ambos, el descreimiento de fe y el irrespeto hacia Ella, han aumentado inmensamente desde que el NOM fue introducido en 1969? Humanamente hablando, el asombro puede no ser que haya habido milagros siquiera dentro del marco del NOM, sino que no haya habido muchos más. De cualquier manera, Dios ha sabido como actuar para lo mejor.

         Sin embargo, estos milagros – siempre y cuando sean auténticos – dejan lecciones para los Católicos de la Tradición también, que se han más o menos apartado del marco del Novus Ordo. La lección más obvia es que no todas Misas Novus Ordo son inválidas, ni que todas Consagraciones episcopales ni todas Ordenaciones sacerdotales, como los “Tradicionalistas” pueden estar tentados de pensar. Esto es seguramente porque si bien desde los 1960 una masa de la grey católica ha devenido demasiado mundana para merecer mantener el verdadero rito de la Misa, las ovejas han sin embargo amado suficientemente la Misa todavía como para no perderla del todo. El NOM puede haber sido permitido por Dios para hacer más fácil a los Católicos abandonar la Fe si ellos lo querían, pero no imposible de mantenerla, siempre que lo querían.

         Por consiguiente, el NOM y la Iglesia Novus Ordo como un todo son peligrosos para la Fe, y los Católicos están en lo correcto en que han adherido a la Tradición para evitar el peligro. Pero como han tenido que poner distancia entre ellos y la corriente principal de la Iglesia, así ellos se han expuesto al peligro opuesto de un aislamiento conducente a un espíritu sectario y aún farisaico, desconectado de la realidad. Hay verdaderos sacramentos en el Novus Ordo y verdaderos Católicos, a los cuales Dios cuida, y los “Tradicionalistas” deberían estar contentos que los hay. Que su aislamiento no los haga sentir que están obligados a negar que haya siquiera algo católico que quede en el Novus Ordo. Eso es irreal y el péndulo de la realidad oscilará de vuelta, como con el liderazgo de la FSPX que no ve más suficientemente la necesidad de aislarse de la Iglesia neo-modernista. No. La Tradición necesita todavía aislamiento, pero con un espíritu generoso y no aislacionista.


          Kyrie eleison.



jueves, 3 de diciembre de 2015

sábado, 28 de noviembre de 2015
CONTUNDENTE RESPUESTA DE LOS DOMINICOS DE AVRILLÉ A LA CIRCULAR SOBRE EL JUBILEO




¿Se debe participar en el Jubileo de la Misericordia?


Parece que se debe participar en el Jubileo extraordinario de la misericordia:

1a. Cuando las compuertas de la gracia están abiertas, hay que recibimos en abundancia. Un Año Santo es una gran gracia para todos los miembros de la Iglesia.

2a. El Concilio de Trento "enseña y manda que el uso de las indulgencias, muy beneficiosas para el pueblo cristiano y aprobados por la autoridad de este santo Concilio, sea preservado"(DS 1835); el Código de Derecho Canónico dice: "todos tengan gran consideración de las indulgencias" (can. 911). Sería paradójico que por porque no queremos tener nada que ver con ese concilio fallido que fue el Vaticano II, lleguemos hacer caso omiso de una verdad proclamada en el Concilio de Trento y alentada por toda la tradición de la Iglesia.

3a. Según San Alfonso María de Ligorio: "Para llegar a ser un santo, basta con ganar la mayor cantidad posible de indulgencias" (citado en el Manual de Indulgencias, Atesorando para el Cielo, ed. DFT, 2005, p 6.).

4a. Una persona no arriesga su salvación al participar en el Jubileo de la misericordia, salvo si pone en duda el poder de las llaves del que Francisco es el detentador legítimo.

5a. “Aunque la remisión de la pena sea haga sin razón, el interesado, sin embargo, gana la indulgencia en su totalidad” (Santo Tomás de Aquino, Supl., Q. 25, a. 2 ad 1).

6a. Para que una circunstancia afecte el jubileo y lo desnaturalice, tendría que convertirse en el objeto o fin específico. Pero las condiciones que se establecen para la obteción de la indulgencia son tradicionales: visitar una iglesia jubilar, confesión, comunión, recitación del Credo y de la oración por las intenciones del Sumo Pontífice (como el Pater o la oración del jubileo).

7a. La alegría del Jubileo no consiste en regocijarse en el Concilio Vaticano II, sino en la gracia difundida por el jefe de la Iglesia, extraída del tesoro de los méritos infinitos de Cristo y de todos los santos. La gracia profusamente difundida siempre será una fuente de alegría para aquellos que están dispuestos a recibirla.

8a. Mons. Lefebvre y el seminario de Ecône participaron en la gran peregrinación organizada en Roma durante el Año Santo de 1975. Lo mismo la Fraternidad San Pío X en el 2000. Sin embargo, en 1975 el Vaticano había informado de que el Año Santo "coincidía con el décimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II", y la bula de convocación del Año Santo 2000 indicó que con ocasión de la entrada en un nuevo milenio, "se debe llegar con una fortalecida fidelidad a la enseñanza del Concilio Vaticano II".

Sed contra:

Este jubileo está organizado por la Iglesia conciliar; pero Mons. Lefebvre escribió en su"testamento" espiritual [Itinerario Espiritual siguiendo a Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica, 1990]:
"Todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta Iglesia conciliar, mientras ella no recupere la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica. [...] Tal vez alguien me diga: “¡Usted exagera! Cada vez hay más obispos buenos que rezan, que tienen fe, que son edificantes... Aunque fuesen santos, desde el momento en que aceptan la falsa libertad religiosa, y por consiguiente el Estado laico, el falso ecumenismo (y con ello la existencia de varias vías de salvación), la reforma litúrgica (y con ello la negación práctica del sacrificio de la Misa), los nuevos catecismos con todos sus errores y herejías, contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción."

Respuesta:

La moralidad de un acto humano se juzga no sólo por su objeto, sino también por lascircunstancias (I-II, q. 18, a. 3). Por ejemplo, llevar un mango de picota de camino al campo de cultivo tiene una moralidad diferente a llevar el mismo mango de picota de camino a una manifestación.

El Año Jubilar de la misericordia se ve manchado por las siguientes circunstancias: la fecha del jubileo fue elegida para celebrar los 50 años del concilio, y la "misericordia" promovida por Francisco es una misericordia laxista que impulsa al pecado.

La participación en el Jubileo no puede ignorar estas circunstancias, por lo que esa participación es inmoral. 

Soluciones a las objeciones:

Ad 1. San Hermenegildo se negó a recibir la comunión de manos de un obispo arriano el Domingo de Pascua, y por esta razón fue entregado a la muerte. Sin embargo, nada es más santificador que la Santa Comunión y la comunión pascual es obligatoria bajo pena de pecado mortal. Pero aquí una circunstancia hizo pecaminoso el acto: recibir la hostia de la mano de un obispo herético era una "communio in sacris" con un hereje.

Ad 2. El objetante yerra al calificar el concilio Vaticano II sólo de "concilio fallido." Por el contrario, ha sido tan exitoso para los modernistas, que han podido, en esa ocasión, fundar su "Iglesia conciliar". Participar en este jubileo sería un compromiso con esta pseudo-Iglesia a causa de las circunstancias mencionadas. En cuanto a las indulgencias, se pueden ganar de otras maneras ajenas al jubileo: hay muchos modos de ganar una indulgencia plenaria todos los días, como por ejemplo, la adoración del Santísimo Sacramento durante media hora, la lectura de la Sagrada Escritura por el mismo tiempo, la recitación del Rosario en comunidad, el Via Crucis [1].

Ad 3. El objetante no da la referencia en las obras del santo sino en una obra de segunda mano, que a su vez no da ninguna referencia. El vestigio más antiguo que se han encontrado de esta cita es un libro escrito para desacreditar las indulgencias: Paul Parfait, "El Arsenal de la devoción: Notas para servir a la historia de las supersticiones", 4ª ed, París, Georges Decaux, 1876, p. 90. Nos vamos a permitir exigir una fuente precisa para verificar la autenticidad de esta frase y su contexto. De todos modos, para convertirse en un santo, lo primero que necesita es fe en grado heroico y evitar todo equívoco en esa materia.

Ad 4. No se cuestiona la autoridad del Papa, sino que se constata que la usa mal. Es por la misma razón que rechazamos la nueva misa, el nuevo Código de Derecho Canónico, etc.

Ad 5. El objetante ha omitido, sin señalarlo, una parte de la cita de de Santo Tomás: "Si, no obstante la remisión se hace sin razón, como cuando los hombres son liberados de las obras de penitencia a cambio de casi nada, él [el que concede la indulgencia] peca procediendo así; sin embargo, el interesado gana la indulgencia en su totalidad". Por lo que se ve que el aspecto no razonable considerado por Santo Tomás es una simple desproporción entre la obra exigida y la indulgencia concedida. En el caso de este Jubileo, la ganancia de la indulgencia está vinculada a la alegría por el Vaticano II y a una falsa concepción de la "misericordia" por parte del papa Francisco, de la cual no sólo aspecto no razonable, sino inmoral.

Ad 6. El objetante juega con la palabra "desnaturaliza". Es cierto que el Jubileo se mantiene siendo tal Jubileo y las circunstancias que le afectan para mal no cambian su naturaleza de Jubileo. Pero ellas entran también en el objeto moralmente considerado porque afectan la moralidad. Comunión ofrecida a San Hermenegildo seguía siendo una comunión Pascua, pero las circunstancias la hicieron pecaminosa.

Ad 7. Aunque la persona que participa en el Jubileo no tenga la intención (subjetiva) de festejar el Concilio Vaticano II, ella toma parte en un Jubileo que ha sido objetivamente querido para festejar ese concilio. A no ser que queramos volvernos subjetivistas, debemos abstenernos.

Ad 8. Los Jubileos de 1975 y 2000 fueron jubileos ordinarios, ya que regularmente se hacen cada 25 años para celebrar los aniversarios de la encarnación. Por tanto, no se vincularon en sí al aniversario del concilio ni a una idea errónea de la misericordia. Las alusiones al concilio señaladas por el objetante son secundarias y no afectan la moralidad del acto de participación para aquellos que simplemente quisieron celebrar el aniversario de la Encarnación.
En 1975, la participación de Mons. Lefebvre en la peregrinación organizada por la asociación Credo tuvo lugar cuando el Prelado manifestaba su oposición al conciliar Roma [2]: así que no hubo ninguna ambigüedad en ese gesto.
Uno puede preguntarse si era prudente hacer otra peregrinación a Roma en el 2000. Porque fue en esta ocasión que  se han retomado los contactos con miras a un acuerdo con la Roma modernista, lo que llevó a la caída de Campos al año siguiente. La FSSPX se contuvo, pero las negociaciones para el acuerdo han continuado, y en 2012 el acuerdo estuvo a punto de hacerse. Los comunicados que siguieron a la reunión romana de 23 de septiembre de 2014, la de Menzingen ("cordial encuentro") y el Vaticano ("proceder por etapas" ... "en la superación de las dificultades" ... "en la perspectiva de la plena reconciliación ") fueron el punto de partida de una serie de etapas o grados, y la participación en el jubileo serían claramente parte de eso.
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[1] Sobre las indulgencias, ver P. Marie-Dominique OP, "Las indulgencias en la vida de la Iglesia y su destrucción por el Papa Pablo VI", ed. du Sel, 2010.

[2] Recordemose el contexto: el 11 de noviembre 1974 tuvo lugar la visita al seminario de Ecône de dos enviados desde Roma a causa la famosa declaración de Mons. Lefebvre de 21 de noviembre, el 25 de enero de 1975, Mons. Lefebvre fue invitado a comparecer ante tres cardenales (Tabera, Wright y Garrone), el 6 de mayo Mons. Mamie retira la aprobación dada por su predecesor, el mismo día los tres cardenal apoyaron esta decisión con el acuerdo de Pablo VI, los días 24 y 25 de mayo tuvo lugar la peregrinación, el 5 de junio Mons. Lefebvre interpone su recurso ante el Tribunal de la Signatura Apostólica, etc.

Publicado por Apostolado Eucarístico